jueves, 6 de noviembre de 2014

Integración de la información del modelo biopsicosocial de la salud infantil

            Una vez que se han recabado tanto los objetivos del paciente como del medio ambiente, es preciso llevar a cabo una integración de la información básica ya que estos bloques (objetivos del paciente y objetivos del medio ambiente) están interrelacionados y la naturaleza e importancia de la información obtenida bajo cada encabezado está frecuentemente afectada por la información encontrada en otro bloque; por ejemplo, el tipo y ubicación de los síntomas físicos puede afectar el significado que se tiene de la enfermedad debido a la significancia social psicológica de ciertas partes del cuerpo (genitales, en el corazón). De este modo, las enfermedades son influidas por el tipo de padecimiento, la edad y las actitudes culturales. Estas actitudes no sólo alteran la toma de decisiones clínicas, sino las características del ámbito hospitalario al cuidado de la salud y la relación médico-paciente.

            Al concluir una evaluación, es esencial entender que los datos obtenidos pueden verse influidos por el tipo de escenario en el cual se está llevando a cabo la evaluación. Por ejemplo, los pacientes con dolor en la espalda a menudo caminan con mayor o menor flexibilidad dependiendo de quién los está mirando y en qué condiciones están siendo observados, los escenarios también son la base de ciertos fenómenos. En general, los pacientes en hospitales donde hacen sus prácticas los médicos residentes reportan más ansiedad que los pacientes en hospitales de la comunidad. La presencia de otras personas, sus roles y conducta, también pueden producir respuestas durante la evaluación. Además, se ha observado el desgano de los pacientes para revelar síntomas físicos significativos cuando sienten que su médico está muy apurado (Belard, Deardoff y Kelly, 1987).

            Las relaciones entre los bloques de evaluación que influyen en la interpretación de la información obtenida incluyen los efectos de:

a)    Los medicamentos en los registros psicofisiológicos.
b)   La falta del conocimiento del médico o del diagnóstico médico.
c)    La comprensión familiar y su involucramiento en el tratamiento.
d)   Las reacciones de la familia sobre las actividades de autocuidado (la sobreprotección que impide al paciente sus autocuidados).
e)    La legislación sobre la conducta del papel de enfermo (la incapacidad anticipada podría reforzar a la conducta de enfermedad crónica).
f)     Las creencias religiosas del significado de los síntomas y aceptación del régimen médico (el dolor como castigo).
g)    Actitudes de los médicos con respecto a la enfermedad de los pacientes en sus respuestas afectivas.
h)   Actitudes de los familiares hacia la enfermedad que pudieran desencadenar respuestas conductuales y afectivas.
i)     Características del ambiente que afectarán la actividad del paciente.
j)     Requerimientos profesionales sobre la autoestima.
k)    Actitudes de los médicos hacia el tratamiento de los pacientes en sufrimiento (actitudes negativas hacia el uso de narcóticos que provoquen dependencia para el control del cáncer).
l)     Factores cognitivos en el curso de la enfermedad.

m)  Factores cognitivos sobre los síntomas físicos. (Oblitas, L. et al., 2010).



Hospital Médica Sur: Puente de Piedra No. 150. Torre I Consultorio 430 4to. Piso Col. Toriello Guerra, Tlalpan. C.P. 14050. México, D.F. Tel. 5524-3051. terapiainfantilyjuvenil.blogspot.mx

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Objetivos del medio ambiente: Modelo biopsicosocial en la psicología de la salud infantil


            El psicólogo de la salud infantil debe evaluar aspectos de los medios dentro de los cuales interactúa el paciente:

a)    La familia.
b)   El sistema de cuidado de la salud, con sus varios escenarios y proveedores.
c)    El medio sociocultural, incluyendo su ocupación.

a)    El medio familiar. Al evaluar el dominio físico del medio familiar es indispensable saber la disponibilidad de los recursos económicos y, tal vez, de las características físicas de su casa como escenario, dependiendo del problema a evaluar (por ejemplo, cuadriplejia). La historia del desarrollo de la familia y la experiencia de los cambios recientes, son aspectos fundamentales a considerar. Es relevante, a su vez, conocer las enfermedades de otros miembros de la familia.

También, se deben retomar los objetivos conductuales, afectivos y cognitivos, pero a un nivel familiar. En el área conductual es primordial saber el grado en el cual los miembros de la familia participan en el cuidado de la salud del paciente. La evaluación de estas conductas puede influir en la enfermedad del paciente o en su adaptación.

b)    El sistema del cuidado de la salud. Aquí, se deben evaluar los rubros físico, afectivo, cognitivo y conductual. En cuanto al primero, el psicólogo debe saber o conocer las características físicas del lugar en el que el paciente será tratado. En el plano afectivo, debe indagar cómo se sienten los proveedores del cuidado de la salud acerca de los problemas de los pacientes, su enfermedad y tratamiento; es necesario evaluar sus actitudes y expectativas acerca de estos temas, así como las expectativas del futuro de los pacientes. Cuando se evalúa la conducta del sistema del cuidado de la salud en general, el psicólogo debe estar consciente de las políticas, reglas y regulaciones que puedan afectar al paciente y su tratamiento (por ejemplo, rotación de personal, programación de citas, las políticas de control de infecciones, etcétera). Es importante conocer qué conductas específicas podrían presentarse en el personal que pudieran afectar la conducta del paciente (transmitir información sobre la enfermedad, reforzar verbalmente las quejas o evitar expresiones afectivas por parte del paciente).

c)     Medio sociocultural.  Los aspectos físicos del ambiente sociocultural del paciente incluyen: 1. Los requerimientos físicos y flexibilidades de la ocupación del paciente; y 2. Los recursos sociales, financieros y los servicios disponibles para el sujeto, Además, el clínico debe estar consciente de la naturaleza del círculo social del paciente, incluyendo el tamaño, la densidad, proximidad y frecuencia del contacto usuario con este grupo. En ocasiones, se hace necesario evaluar el ambiente natural del paciente en términos de salud ecológica. En el aspecto afectivo, es conveniente conocer los sentimientos culturales acerca del grupo étnico, estilo de vida y enfermedad. En relación con las características cognitivas, es indispensable saber en qué consiste el modelo de salud en dicha cultura. En términos de la conducta de grandes sistemas socioculturales, debe conocer las costumbres étnicas que pudieran relacionarse con los síntomas reportados (o no reportados) y la utilización del cuidado de la salud (Belard, Deardoff y Kelly, 1987).


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martes, 4 de noviembre de 2014

Objetivos del paciente: Modelo biopsicosocial en la psicología de la salud infantil

Los objetivos del paciente son:

a)    Objetivos biológicos: Donde se analizan datos como la raza, la apariencia física, la edad, el sexo, etcétera. Además, el psicólogo debe entender los síntomas fisiológicos del paciente y la similitud o diferencia con los síntomas del pasado. El evaluador tratará de obtener información sobre las especificidades de la enfermedad particular, su localización y frecuencia de los síntomas, el régimen de tratamiento en curso y el estatus de salud dentro del proceso de la enfermedad.

Otras fuentes de información biológica incluyen un examen físico y la investigación sobre el uso de medicamentos. Además, es necesario que la historia clínica general del paciente incluya enfermedades previas, información genética relevante, si ha tenido cirugías o heridas, entre otros datos.

Dependiendo del problema, los objetivos biológicos deberán también incluir anomalías asociadas con el sistema nervioso autónomo o la actividad muscular (registros electromiográficos, lecturas de la temperatura periférica, etcétera) obtenidas en condiciones de relajación o descanso y en periodos de estrés.

b)    Objetivos afectivos:  La evaluación de las metas afectivas incluye los afectos y el humor del paciente en ese momento, sus elementos contextuales y características históricas. Además, el psicólogo de la salud sabe que la evaluación estaría incompleta si no obtiene información de los sentimientos del paciente acerca de su enfermedad, tratamiento, proveedores del cuidado de la salud, apoyo social futuro y apoyo personal. Asimismo, se debe obtener la historia de los desórdenes afectivos anteriores.

c)     Objetivos cognitivos: La evaluación del funcionamiento cognitivo del paciente incluye toda la información acerca de sus conocimientos, percepciones y actitudes, así como el contenido y su patrón de pensamiento. Se debe estar consciente de las habilidades y limitaciones del paciente. Estos objetivos incluyen inteligencia general, nivel educativo, conocimientos específicos de la enfermedad y su tratamiento; actitudes hacia la salud y la enfermedad, control que se percibe sobre los síntomas psíquicos y fisiológicos, percepción de los costos y beneficios de los posibles regímenes de tratamiento y expectativas hacia el futuro. Todo ello abarca estilos cognitivos, filosofía de la vida y creencias religiosas.

d)    Objetivos conductuales: Incluyen lo que hace el paciente ahora (acción) y la manera como lo hace (estilo). La acción principal involucra la evaluación de conductas motoras, así como las expresiones faciales, posturas corporales, el contacto visual, etcétera. Es extremadamente importante que el psicólogo de la salud infantil evalúe hábitos previos de salud (ejercicio, regímenes alimentarios).

            Asimismo, es esencial poder dar respuesta a las siguientes preguntas: ¿Cuál es la naturaleza y frecuencia de los contactos anteriores con servicios de salud? ¿Cuáles han sido los estímulos y consecuencias antecedentes de tales contactos? (Oblitas, L. et al., 2010).



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lunes, 3 de noviembre de 2014

El modelo biopsicosocial en la psicología de la salud infantil

            Dentro de la psicología de la salud en general y de la psicología de la salud infantil en particular se ha propuesto un modelo integral de evaluación al paciente partiendo de la concepción biopsicosocial del sujeto, dada la necesidad de incorporar información fisiológica, psicológica y sociológica al abordar el proceso de salud-enfermedad (Engel, 1977).

            Tomando como base el trabajo de Engel y el de Leigh y Rieser (1980), se elaboró un modelo de evaluación que es útil en múltiples ambientes debido a que facilita la organización de la información y la subsiguiente toma de decisiones sobre las estrategias de tratamiento (Belard, Deardoff, y Kelly, 1987; Amigo y Fernández, 1998; Oblitas, 2004).

            Dicho modelo parte de que la evaluación no debe centrarse únicamente en la identificación de los problemas, sino en delinear y activar los recursos y fortalecer el medio ambiente del paciente. (Oblitas, L. et al., 2010).

            De esta manera, se plantean dos tipos de objetivos:

1.     Los del paciente.
2.     Los del medio ambiente.


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