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jueves, 30 de enero de 2014

¿El acting out en los jóvenes es acaso una forma de lenguaje?

            Efectivamente; en todos los casos, además de una estructura de acciones, el acting out constituye un lenguaje el cual se pone al servicio del desarrollo y opera en contra de la anatomía y la desintegración. Blos (1980) refiere: “El término acting out insinúa toda suerte de connotaciones peyorativas, con la consecuencia de que a menudo se pasa por alto su aspecto potencialmente positivo”.

            Robles (2012) menciona que el acting out se produce como resultado de necesidades de expresión de emociones y pensamientos que han sido reprimidos, y que de mantenerse así indefinidamente, darían lugar a la desintegración de la personalidad. El acting out tiene el valor de señal o de llamada de auxilio que está indicando al adulto que el adolescente tiene problemas que no han sido resueltos.

            Las bandas juveniles de chicas y chicos, que en muchos barrios constituyen una estructura de desarrollo personal indispensable, pueden integrar una transición positiva hacia la adultez saludable cuando se consigue conectarlas con actividades como el deporte, el arte o los servicios sociales. Pero si no se hace nada al respecto, pueden dirigirse hacia el vandalismo o la delincuencia, por lo que el estudio y atención a las bandas juveniles, es también un problema pendiente.



Hospital Médica Sur: Puente de Piedra No. 150. Torre I Consultorio 430 4to. Piso
Col. Toriello Guerra, Tlalpan. C.P. 14050. México, D.F.

Tel. 55-24-30-51. www.terapiainfantilyjuvenil.mx

miércoles, 29 de enero de 2014

¿Qué es el “acting out” en los jóvenes?

            Robles (2012) refiere que literalmente “acting out” quiere decir “actuar hacia afuera” y constituye una manifestación frecuente en adolescentes con problemas. Esta actuación hacia fuera o hacia el ambiente, puede adquirir formas violentas o agresivas. El fan de un equipo de fútbol que agrede a los contrarios, el striker, el punk, los graffiti, la formación de bandas, entre otros, constituyen casos notables de acting out. También se cita a los trastornos alimentarios (anorexia y bulimia) como casos especiales de lo mismo y también puede haber manifestación de ello en las dependencias del alcohol y de las drogas.

            Los casos de acting out manifiestan la necesidad que tiene el adolescente de canalizar energías; cuando no le es posible aplicarlas a la realización de un proyecto de vida valioso, por razones casi siempre educativas y ambientales, entonces las dirige a la realización de acciones agresivas o autodestructivas. La posibilidad de superación de estas conductas se da hasta que descubren vías interesantes de trabajo, recreación o estudio, a las cuales dedicarles prolongadamente tiempo y esfuerzo.




Hospital Médica Sur: Puente de Piedra No. 150. Torre I Consultorio 430 4to. Piso
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jueves, 25 de julio de 2013

Lenguaje y cultura adolescente

            Los adolescentes tiene su propio lenguaje que se distingue del lenguaje “ordinario”. Lenguaje crudo, agresivo de los chicos (y cada vez más frecuente en las chicas). Poseen creatividad, dinamismo y adaptabilidad como sus valores más notables en su universo cultural. Existe una notable producción en la música, los deportes, los juegos. La cultura adolescente suele ser ruidosa, porque busca llamar la atención, significar la existencia. Y deja huellas por las mismas razones. Huellas en el cuerpo, huellas en la ciudad (como los grafittis). El grafitti precisamente tan criticado, no solo es un “estruendo visual” o un simple asunto de deterioro, sino también es la expresión de ciertas capacidades y habilidades: rapidez en ejecución –so pena de ser arrestado--, trabajo gráfico que requiere paciencia y constancia. La patineta no sólo es una historia de rebeldes subidos en curiosas tablitas, sino también una técnica (hasta el virtuosismo), una fraternidad.

            La cultura adolescente, más que nunca, aparece como una respuesta a esa identidad que la sociedad ya no ofrece a la joven generación, como una reacción a unos mecanismos de socialización agotados, estancados (escuela, trabajo, familia). Entonces los adolescentes se definen en su mundo sustituto en el que cada quien tiene su lugar, un mundo hecho de valores, sensibilidades, gustos y estilos particulares, y también compuesto de consumidores ávidos, frenéticos y precoces.


            Esta cultura perdura. Bajo el doble efecto del desarrollo de una sociedad del tiempo libre y de las dificultades de integración profesional, los adolescentes se arraigan en un mundo que les da consistencia a su existencia, Por lo tanto, no debe sorprendernos que, una vez que se han vuelto jóvenes adultos, conserven el gusto por unas prácticas o unas distracciones adquiridas durante su adolescencia. Estos jóvenes de 25 a 30 años suelen tener regresiones nostálgicas con algunos programas de televisión como los dibujos animados japoneses denominados “mangas”. (Fize, 2007).