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jueves, 23 de enero de 2014

¿Qué son las fobias en los jóvenes?

            Si la angustia se manifiesta como temores continuos y exagerados por la salud del propio cuerpo, se llama hipocondría, y si se presenta irracional y repetidamente por la presencia de circunstancias, objetos o personajes asociados con vivencias amenazantes, se le llama fobia.

            Las fobias se manifiestan como aversión intensa a objetos o situaciones y pueden estar presentes a lo largo de muchos años si no se les somete a tratamiento. Su característica central es que la emoción que siente el afectado no está justificada por las circunstancias. Los adolescentes, como los adultos, pueden padecer fobias de diferentes tipos y grados. Las fobias pueden ser muy diversas, pero algunas de las más conocidas son temor a la altura (acrofobia), a los espacios abiertos (agorafobia), a los espacios cerrados (claustrofobia) , a quedarse solo, al trato social, a algunos animales o personas, etc. (Robles 2012).

Hospital Médica Sur: Puente de Piedra No. 150. Torre I Consultorio 430 4to. Piso
Col. Toriello Guerra, Tlalpan. C.P. 14050. México, D.F.

Tel. 55-24-30-51. www.terapiainfantilyjuvenil.mx

martes, 21 de enero de 2014

Angustias excesivas en jóvenes adolescentes

            Robles (2012) menciona que cuando las tensiones son congruentes con lo cotidiano, se presenta el “estrés” o tensión normal; pero cuando  esta tensión se prolonga más allá del término de circunstancias difíciles o amenazantes, se puede pensar que ha comenzado un estado de angustia, o dicho técnicamente un “trastorno por ansiedad”, mismo que puede ser generalizado y conducir en los casos severos a ataques de pánico. En dicho trastorno la sensación se hace crónica y se cae en una disminución aguda de la autoestima, que lleva al sujeto a sentirse incapaz de afrontar obstáculos.

            Al percibir la vida cotidiana como algo por encima de sus posibilidades, el adolescente vive una tensión superflua  muy desgastante y lesiva. Algunas de sus causas más frecuentes son la convicción de soledad, la seguridad de desvalimiento y la sensación de estar impotente ante las amenazas.
 
            Si la angustia progresa se va produciendo un deterioro progresivo: abandono personal, enfermedad y eventualmente, la muerte, Cuando las condiciones de desvalimiento u opresión excesiva existen, lo que se necesita es cambiar estas circunstancias, por ejemplo, intentar transformar ese ambiente, o si eso no es posible, sacar a los adolescentes de los ambientes neuróticos o miserables y ubicarlo en ambientes sanos. En muchos casos, ayudar al adolescente consiste en tratar de capacitarlo para conseguir un trabajo que le permita satisfacer sus necesidades, y liberarse del ambiente angustiante.



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