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martes, 4 de febrero de 2014

¿Es normal la rebeldía adolescente?

            Como tipo normal de agresividad en el adolescente se encuentra la rebeldía, la cual es necesaria porque constituye un trasfondo emocional del logro de identidad y autonomía.

            Muchos padres identifican rebeldía con desobediencia, sin nunca percibir que la desobediencia suele ser una respuesta de los hijos ante la incongruencia del comportamiento de los propios padres. Como el desconocimiento del funcionamiento del ser humano especialmente en sus aspectos emocionales, es frecuente entre los padres, las incongruencias que cometen éstos son demasiado frecuentes.

            Las manifestaciones normales de la agresividad pueden transformarse en trastornos emocionales si los padres o los maestros proceden con demandas arbitrarias. En este caso el adolescente comenzará por presentas oposición negativista a casi todo lo que proceda del adulto. El negativismo será mayor entre más alta sea la arbitrariedad con que se hostiga. (Robles, 2012).
Hospital Médica Sur: Puente de Piedra No. 150. Torre I Consultorio 430 4to. Piso
Col. Toriello Guerra, Tlalpan. C.P. 14050. México, D.F.

Tel. 55-24-30-51. www.terapiainfantilyjuvenil.mx

lunes, 5 de agosto de 2013

¿Cuáles son las causas para los adolescentes se opongan hacia sus padres?

            De alguna forma los jóvenes ya no quieren ser tratados “como niños”, es decir, “gobernados”. En realidad esto es normal para los jóvenes, pero no para los padres ya que éstos el hecho de aceptar que su hijo ya no es un niño resulta a menudo desgarrador. Por más que sepan que la adolescencia (la cual, para ellos, sigue siendo la pubertad) está por llegar, generalmente es difícil soportar esta idea –y por ende al sujeto que viene con ella--. 

            Desde el punto de vista de los adolescentes, la proximidad de los padres, a los que buscaba cuando niño, se convierte de pronto en una promiscuidad insoportable, que viene a frenar su emancipación. Desde ese momento, el adolescente quiere distanciarse, lo que le es necesario para ampliar sus criterios y tener sus propios puntos de vista. Pero no se trata de una petición de separación de su cuerpo, sino más bien de un deseo de separación de ideas (de las de los padres). 
            El “nacimiento” del adolescente no deja de ser una prueba traumática para los padres. Todo se transforma súbitamente: el niño era maleable, el joven púber es indisciplinado, desagradable. ¡Qué difícil es para los padres renunciar a una educación que hasta entonces se inculcaba a una persona cuyas capacidades críticas aún no estaban completamente formadas, y que por consiguiente no podía ofrecer una verdadera resistencia a las reglas prescritas!

            Aun en el marco supuestamente estable de una familia de dos padres que viven juntos, y aun cuando esta familia esté abierta al diálogo, a los padres les cuesta trabajo, a todas luces, ubicarse en relación con “sus” adolescentes, quienes ya no quieren obedecer “sus” reglas por simple costumbre. La adolescencia es menos una cuestión de educación que de relación –de “buena” relación naturalmente--. Esta relación hay que crearla, dejarla nacer, inventarla íntegramente. (Fize, 2007).

Oposición del adolescente hacia sus padres

            Según Fize (2002) suele decirse que el adolescente necesita luchar contra sus padres para “renacer” por sí mismo, que debe encontrarlos en su camino para oponerse a ellos y enseñarles “quién es” realmente. En suma, el conflicto forma parte de la transición adolescente.


            Las actitudes de oposición y de contestación de los adolescentes (o cuando menos algunos de ellos) pueden ser la causa de un deterioro del ambiente familiar. Desde el punto de vista biológico, no existe ninguna causa humana que explique su aparición. Es decir, en realidad las causas y origen de estas conductas son completamente distintas. En el próximo blog se hablaran de las causas que operan para la oposición de los adolescentes hacia sus padres.