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miércoles, 5 de febrero de 2014

¿Cuándo se da un trastorno antisocial de la personalidad en los jóvenes?

            Cuando el adolescente entra en conflicto con la familia o con la sociedad, debido a que éstas estorban, impiden o rechazan la satisfacción de necesidades, tanto biológicas como cognitivas y emocionales, puede darse lugar al trastorno antisocial de la personalidad.

            Cuando se ha establecido en el adolescente el trastorno antisocial de la personalidad éste se manifestará por el abuso y la violación de los derechos de los demás, buscando siempre la impunidad. Ello puede incluir la comisión de delitos como agresiones, engaños, fraudes, hurtos y crímenes. En las clases urbanas marginadas ello va generalmente unido a baja escolaridad, falta de trabajo y de proyecto, en general de vida, así como una visión fatalista y pesimista del futuro. En las clases altas el trastorno se asocia a criterios de cinismo y superioridad que “justifican” la impunidad y la violencia. Este trastorno suele prolongarse en la edad adulta, ya que es bloqueador de posteriores desarrollos. (Robles, 2012).


Hospital Médica Sur: Puente de Piedra No. 150. Torre I Consultorio 430 4to. Piso
Col. Toriello Guerra, Tlalpan. C.P. 14050. México, D.F.

Tel. 55-24-30-51. www.terapiainfantilyjuvenil.mx

martes, 4 de febrero de 2014

¿Es normal la rebeldía adolescente?

            Como tipo normal de agresividad en el adolescente se encuentra la rebeldía, la cual es necesaria porque constituye un trasfondo emocional del logro de identidad y autonomía.

            Muchos padres identifican rebeldía con desobediencia, sin nunca percibir que la desobediencia suele ser una respuesta de los hijos ante la incongruencia del comportamiento de los propios padres. Como el desconocimiento del funcionamiento del ser humano especialmente en sus aspectos emocionales, es frecuente entre los padres, las incongruencias que cometen éstos son demasiado frecuentes.

            Las manifestaciones normales de la agresividad pueden transformarse en trastornos emocionales si los padres o los maestros proceden con demandas arbitrarias. En este caso el adolescente comenzará por presentas oposición negativista a casi todo lo que proceda del adulto. El negativismo será mayor entre más alta sea la arbitrariedad con que se hostiga. (Robles, 2012).
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lunes, 3 de febrero de 2014

La agresividad y rebeldía en los jóvenes adolescentes

            La agresividad es un recurso natural de adaptación a un ambiente hostil que se desarrolló desde los más primitivos tiempos y que constituye uno de los trasfondos emocionales de los mecanismos de defensa. Por lo mismo, las manifestaciones de enojo y rechazo son reacciones perfectamente normales ante circunstancias dañinas. Al principio de la vida del ser humano, la agresividad y el rechazo son casi completamente automáticas, y están regidas por el área límbica; pero poco a poco, según el ritmo del desarrollo personal, van siendo controladas progresivamente por la corteza cerebral, hasta convertirse en el hombre maduro, en emociones conscientemente controladas.

            Todo adolescente vive una etapa de transición en lo que se refiere a la agresividad. La manera como ésta se desenvuelva dependerá de la estructura física, de la historia vivida en la infancia y en la niñez, y de las circunstancias de la adolescencia. La combinación de estos factores producirá distintos estilos de desarrollo y diferentes modos de comportamiento terminal. Las posibilidades de comportamiento adolescente presentan múltiples gradientes, que pueden transcurrir desde la agresividad moderada por la prudencia y la empatía, hasta las manifestación de agresiones psicopáticas. (Robles, 2012).

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lunes, 5 de agosto de 2013

¿Cuáles son las causas para los adolescentes se opongan hacia sus padres?

            De alguna forma los jóvenes ya no quieren ser tratados “como niños”, es decir, “gobernados”. En realidad esto es normal para los jóvenes, pero no para los padres ya que éstos el hecho de aceptar que su hijo ya no es un niño resulta a menudo desgarrador. Por más que sepan que la adolescencia (la cual, para ellos, sigue siendo la pubertad) está por llegar, generalmente es difícil soportar esta idea –y por ende al sujeto que viene con ella--. 

            Desde el punto de vista de los adolescentes, la proximidad de los padres, a los que buscaba cuando niño, se convierte de pronto en una promiscuidad insoportable, que viene a frenar su emancipación. Desde ese momento, el adolescente quiere distanciarse, lo que le es necesario para ampliar sus criterios y tener sus propios puntos de vista. Pero no se trata de una petición de separación de su cuerpo, sino más bien de un deseo de separación de ideas (de las de los padres). 
            El “nacimiento” del adolescente no deja de ser una prueba traumática para los padres. Todo se transforma súbitamente: el niño era maleable, el joven púber es indisciplinado, desagradable. ¡Qué difícil es para los padres renunciar a una educación que hasta entonces se inculcaba a una persona cuyas capacidades críticas aún no estaban completamente formadas, y que por consiguiente no podía ofrecer una verdadera resistencia a las reglas prescritas!

            Aun en el marco supuestamente estable de una familia de dos padres que viven juntos, y aun cuando esta familia esté abierta al diálogo, a los padres les cuesta trabajo, a todas luces, ubicarse en relación con “sus” adolescentes, quienes ya no quieren obedecer “sus” reglas por simple costumbre. La adolescencia es menos una cuestión de educación que de relación –de “buena” relación naturalmente--. Esta relación hay que crearla, dejarla nacer, inventarla íntegramente. (Fize, 2007).