lunes, 5 de agosto de 2013

¿Cuáles son las causas para los adolescentes se opongan hacia sus padres?

            De alguna forma los jóvenes ya no quieren ser tratados “como niños”, es decir, “gobernados”. En realidad esto es normal para los jóvenes, pero no para los padres ya que éstos el hecho de aceptar que su hijo ya no es un niño resulta a menudo desgarrador. Por más que sepan que la adolescencia (la cual, para ellos, sigue siendo la pubertad) está por llegar, generalmente es difícil soportar esta idea –y por ende al sujeto que viene con ella--. 

            Desde el punto de vista de los adolescentes, la proximidad de los padres, a los que buscaba cuando niño, se convierte de pronto en una promiscuidad insoportable, que viene a frenar su emancipación. Desde ese momento, el adolescente quiere distanciarse, lo que le es necesario para ampliar sus criterios y tener sus propios puntos de vista. Pero no se trata de una petición de separación de su cuerpo, sino más bien de un deseo de separación de ideas (de las de los padres). 
            El “nacimiento” del adolescente no deja de ser una prueba traumática para los padres. Todo se transforma súbitamente: el niño era maleable, el joven púber es indisciplinado, desagradable. ¡Qué difícil es para los padres renunciar a una educación que hasta entonces se inculcaba a una persona cuyas capacidades críticas aún no estaban completamente formadas, y que por consiguiente no podía ofrecer una verdadera resistencia a las reglas prescritas!

            Aun en el marco supuestamente estable de una familia de dos padres que viven juntos, y aun cuando esta familia esté abierta al diálogo, a los padres les cuesta trabajo, a todas luces, ubicarse en relación con “sus” adolescentes, quienes ya no quieren obedecer “sus” reglas por simple costumbre. La adolescencia es menos una cuestión de educación que de relación –de “buena” relación naturalmente--. Esta relación hay que crearla, dejarla nacer, inventarla íntegramente. (Fize, 2007).

Oposición del adolescente hacia sus padres

            Según Fize (2002) suele decirse que el adolescente necesita luchar contra sus padres para “renacer” por sí mismo, que debe encontrarlos en su camino para oponerse a ellos y enseñarles “quién es” realmente. En suma, el conflicto forma parte de la transición adolescente.


            Las actitudes de oposición y de contestación de los adolescentes (o cuando menos algunos de ellos) pueden ser la causa de un deterioro del ambiente familiar. Desde el punto de vista biológico, no existe ninguna causa humana que explique su aparición. Es decir, en realidad las causas y origen de estas conductas son completamente distintas. En el próximo blog se hablaran de las causas que operan para la oposición de los adolescentes hacia sus padres.

viernes, 2 de agosto de 2013

¿Porqué consumen drogas lícitas e ilícitas los adolescentes?

            En muchas ocasiones las consumen los adolescentes debido a la presión escolar actual, la presión en torno del fracaso o del éxito, las dificultades familiares, la falta de perspectivas a futuro (a las que se suman, naturalmente, el deseo de algunos de tener las mismas experiencias que sus compañeros), pueden explicar el atractivo de estas sustancias peligrosas que ofrecen la posibilidad de evadir una realidad poco alentadora. Por desgracia, son también, indudablemente, fuentes de placer. En efecto, no se puede olvidar que proporcionan una agradable e inmediata sensación de alivio o exaltación.


            Fize (2007) refiere que los testimonios de adolescentes confirman estos móviles para “caer en la toxicomanía”. Aluden a las dificultades sociales, a una vida cotidianamente penosa. Fumar (un cigarrillo de marihuana), dicen los jóvenes, permite olvidarse del presente, del estrés, de lo que no anda bien. Y además es relajante, es como una aventura, se alcanza el éxtasis. En resumen, es un buen “viaje”. La idea de convivio aparece con mucha frecuencia en los testimonios. Fumar es una oportunidad de estar con los “cuates”, para “viajar” juntos, para “mandar al mundo entero a volar”. La marihuana suelta las lenguas. Así es como se tienen las primeras experiencias en grupo, a menudo en las veladas.

jueves, 1 de agosto de 2013

Los adolescentes fuman, beben y consumen sustancias ilícitas

            En la actualidad es preocupante el incremento del consumo de tabaco, alcohol y drogas ilícitas en los adolescentes. Por ejemplo, en Europa se estima que dos de cada tres adolescentes de 16 años ya han fumado al menos un cigarrillo en su vida. En cuanto al alcohol se ha comprobado que cada vez se comienza a tomar más temprano; la cerveza encabeza la lista, seguida de los licores y el vino. También se ha comprobado que cada vez son más los jóvenes que fuman marihuana. El consumo de marihuana también resulta cada vez más precoz. Hoy en día desde los 11 ó 12 años ya han tenido experiencias con la marihuana, sobre todo al entrar a la secundaria. En cuanto a las drogas “duras” como la cocaína,  la heroína, y el éxtasis, el consumo se ha duplicado desde 1993. 


            Esta realidad hace que la situación actual entre los adolescentes sea alarmante y todavía más cuando los productos tóxicos suelen ser combinados unos con otros, creando estados de poli toxicomanía. Es conocida por ejemplo la asociación frecuente entre alcohol y el tabaco. Si se consume con regularidad una de estas sustancias, resulta mayor el riesgo de consumir la otra con la misma regularidad. También es conocida la combinación que puede existir entre productos lícitos y productos prohibidos. El consumo de una droga lícita multiplica por nueve el riesgo de consumo de una droga ilícita, principalmente la marihuana.


            Todos estos consumos de productos tóxicos reflejan el indudable malestar de unos jóvenes que tienen cada vez más dificultades para integrarse y encontrar un lugar en la sociedad.

¿Que se busca en la pareja cuando tienen relaciones sexuales los adolescentes?

            Los chicos son sensibles ante todo, y en este orden, a la belleza, la dulzura, la confianza y la inteligencia. A las chicas les encanta la amabilidad, la confianza, el sentido del humor.

            Fize (2002) refiere que si bien para la primera relación sexual  el adolescente suele usar preservativo, en un momento dado puede verse tentado (y lo está, según numerosas encuestas) a “bajar la guardia” en nombre de la confianza. El Otro no puede constituir un riesgo, puesto que el lazo que los une es de amor, y el amor es confianza. Entonces ¿para qué usar preservativo? 


            La primera sexualidad adolescente se asemeja a una serie de episodios breves y espaciados. De acuerdo con los estudios del sociólogo Huegues Lagrange, la duración promedio de una relación entre dos adolescentes no pasa de tres meses. También es más espontánea que premeditada. Más balbuceante que segura de sí misma. Las costumbres pueden evolucionar, los tabúes perder fuerza, pero siempre se necesita tiempo antes de adquirir la experiencia necesaria para que una relación llegue a su plenitud.