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martes, 10 de septiembre de 2013

El concepto del tiempo en los niños: formas de ver el mundo

            Existe una gran diferencia en la forma como los niños ven el concepto del tiempo cronológico a diferencia de los adultos. El sentido de la duración del tiempo largo o corto, de un determinado período, parece depender de que la medida se tome por medio del funcionamiento del ello o del yo.


            Los impulsos del ello por definición, no toleran la demora ni la espera; éstas últimas actitudes son introducidas por el yo y, entre ellas, postergar la acción (por interpolación de los procesos del pensamiento) es tan característica como la urgencia de gratificación para el ello. La manera como el niño experimente un periodo determinado dependerá, por consiguiente, no sólo de su duración real medida objetivamente por el adulto con el calendario y el reloj, sino de las relaciones subjetivas internas del ello o del yo sobre el dominio de su funcionamiento. Estos últimos factores decidirán si los intervalos fijados con respecto a la alimentación, la ausencia de la madre, la duración de la asistencia al jardín de infantes, la hospitalización, etc. le parezcan cortos o largos, tolerables o intolerables, resultando por lo tanto nocivos o inofensivos con respecto a sus consecuencias. (Freud, A. 1971).


lunes, 9 de septiembre de 2013

Relativa debilidad de los procesos secundarios del pensamiento en los niños: formas de ver el mundo

            Una de las diferencias fundamentales entre los niños y los adultos en su forma de ver el mundo tiene que ver con la relativa debilidad de los procesos secundarios del pensamiento a diferencia de los adultos.


            El proceso secundario del pensamiento es aquel que se guía por el principio de la realidad, es capaz de postergar la satisfacción de sus deseos, tolera las frustraciones, se mantiene constante en las relaciones objetales (es decir, con las personas), reacciona en forma controlada ante las limitaciones que le impone el vivir; su accionar es mesurado, capaz de planificar y orientar su vida hacia una meta; su curso es longitudinal y su expresión ideativa es por medio del pensamiento lógico y racional de la palabra. El trabajo de convertir los contenidos mentales en réplicas fieles y precisas de los contenidos del mundo externo se lleva a cabo mediante el proceso secundario.


            El hecho de que exista una relativa debilidad no tiene nada que ver con que el niño tenga carencia absoluta de razonamiento. Un niño pequeño, después del segundo año de vida, puede entender muy bien, por ejemplo, la importancia de los hechos médicos, reconocer el rol beneficioso del médico o del cirujano, la necesidad de tomar las medicinas al margen de su sabor desagradable, de respetar ciertos regímenes dietéticos o hacer reposo en cama, etc. El hecho que deba permanecer en cama se convierte en prisión, la dieta en privación oral intolerable; los padres que permiten que sucedan todas esas cosas desagradables (en su presencia o ausencia) cesan de ser figuras protectoras y se convierten en hostiles, contra las cuales el niño descarga su hostilidad, enojo o agresión. (Freud, A. 1971).

Estamos a sus órdenes para cualquier consulta al Conmutador 55-24-30-51, Email a: info@terapiainfantilyjuvenil.mx

Inmadurez del aparato sexual infantil: formas de ver el mundo

            La inmadurez del aparato sexual infantil no le deja al niño alternativa, sino que lo fuerza a traducir los hechos genitales adultos en pregenitales.

            Esto explica la razón de que las relaciones sexuales entre los padres se interpreten como escenas brutales de violencia y conduce a todas las dificultades que resultan de la identificación con la supuesta víctima o el supuesto agresor, que se revelan posteriormente en la incertidumbre con respecto a su propia identidad sexual.

            Ello explica también, como lo sabemos desde hace mucho tiempo, el fracaso relativo y la desilusión de los padres con respecto a la información sexual de los hijos. En lugar de aceptar los hechos sexuales de la manera más razonable con que se les explica, el niño no puede evitar traducirlos en términos que concuerdan con su experiencia, es decir, convertirlos en las llamadas “teorías sexuales infantiles” de inseminación a través de la boca (como en los cuentos), el nacimiento a través del ano (teoría cloacal), la castración de la mujer durante las relaciones sexuales, etc. (Freud, A. 1971).


            Es decir, debido a que el niño no ha completado su desarrollo emocional inicial, va a interpretar la realidad de acuerdo al momento que está viviendo, y lo va a ver en términos pregenitales; es decir, en función de las etapas libidinales oral, anal, fálica. Pero no lo ve desde el punto de vista genital como los adultos lo ven.

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viernes, 6 de septiembre de 2013

Egocentrismo en los niños: formas de ver el mundo

            El punto de vista egocentrista gobierna las relaciones del infante con el mundo de los objetos (es decir, la madre, etc.). Antes de que haya sido alcanzada la fase de la constancia objetal; el objeto, es decir la persona que cumple las funciones de madre, no es percibido por el niño como una existencia independiente y propia, sino sólo en relación con el papel que tiene asignado dentro del esquema de necesidades y deseos del niño. En consecuencia, todo lo que sucede en el objeto, o al objeto, se interpreta desde el punto de vista de la satisfacción o frustración de deseos.

            Las preocupaciones de la madre, su interés por otros miembros de la familia, por el trabajo u otras cosas, sus depresiones, enfermedades, ausencias, incluso su muerte, son transformadas por experiencias de rechazo y deserción. Por la misma razón, el nacimiento de un hermano se interpreta como una infidelidad por parte de los padres, como una expresión de falta de satisfacción y la crítica de sus padres hacia su propia persona; en resumen, como un acto de hostilidad y desilusión que se expresa a través de exigencias o en un retraimiento emocional con sus consecuencias negativas. (Ana Freud, 1971). 

            Es por esto que al observar la conducta de los niños, nos damos cuenta de que todo va en función de sus necesidades y no existe la preocupación por el otro, mostrándose egoístas, narcisistas; sin embargo, hay que entender que debido a la inmadurez de su desarrollo emocional todavía no tiene la capacidad de percibir al otro como un ser distinto a él, con sus necesidades emocionales, personales, etc. diferentes a las de él mismo.

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La forma como los niños ven al mundo

            Existen grandes diferencias entre los niños y los adultos en la forma como ven e interpretan el mundo; por lo mismo, en muchas ocasiones los adultos no entienden las reacciones de sus hijos ante ciertos eventos por lo que es muy importante aclarar la concepción básica del niño en cuanto a su visión hacia la realidad.

            Ana Freud (1965) propuso 4 formas en el campo de la mente del niño para poder interpretar la realidad; éstas son:

 1-. Punto de vista “egocentrista”
 2-. Punto de vista de la “inmadurez del aparato sexual”
 3-. La falta de comprensión debida a la “debilidad de los procesos  secundarios del pensamiento”
 4-. La diferente “evaluación del tiempo” en las diferentes edades”


   En los próximos blogs se hablara de cada uno de estos 4 campos de la mente.