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martes, 15 de julio de 2014

Factores ambientales que contribuyen al desarrollo de la conducta acosadora

            Entre los factores ambientales que contribuyen al desarrollo de la conducta acosadora se encuentran los siguientes (Batsche y Moore, 1992):

·      La supervisión insuficiente de los niños y los adolescentes. Hay que hacer llegar a los pequeños y las pequeñas el mensaje de que la conducta acosadora no está bien.
·      La existencia de algún tipo de “recompensa”. Cuando los padres, las madres u otras personas adultas ceden ante un niño que se comporta de forma molesta o agresiva, éste aprende a utilizar la intimidación y el abuso para conseguir lo que quiere.
·      La conducta agresiva en el hogar. Hay niños y niñas que tienen más probabilidades que otros de imitar los comportamientos agresivos. Cuando el niño ve que unas personas adultas acosan a otras, adquiere las herramientas que necesita para convertirse él mismo en un acosador.
·      Los castigos físicos severos. Los bullies suelen atacar a otros niños o niñas más pequeños o más débiles siguiendo el modelo de lo que les ocurre a ellos mismos en su casa. El peor castigo para un niño acosador es el que tiene carácter físico.
·      Los iguales abusivos. Es posible que los niños sean acosados por sus “amigos” o que se vean inducidos a ese tipo de conductas para formar parte del grupo.
·      El feedback negativo constante. Los bullies tienen la sensación de que el mundo que les rodea es más negativo que positivo. De ahí que recurran a comportamientos negativos para sentirse importantes y llamar la atención.
·      Las expectativas de hostilidad. En muchos sentidos, la filosofía del acosador se reduce a que “la mejor defensa es un buen ataque”. De ahí que pasen a la ofensiva antes de que sean ellos los agredidos y que presuman que existe hostilidad allí donde no la hay.

Hospital Médica Sur: Puente de Piedra No. 150. Torre I Consultorio 430 4to. Piso
Col. Toriello Guerra, Tlalpan. C.P. 14050. México, D.F.

Tel. 5524-3051. www.terapiainfantilyjuvenil.mx


jueves, 15 de mayo de 2014

Suicidio en adolescentes

            La adolescencia es una edad en la que cuando las difíciles situaciones por las que atraviesa de manera natural, son exacerbadas por desatención o problemas severos, puede arribar a ideación suicida, intentos de suicidio y muerte. Como muchos otros casos de trastornos de esta edad, esto puede ser prevenido con vida sana y apoyo familiar.

            Se debe prestar atención especialmente cuando se dan algunas señales. Estas son la comunicación directa o indirecta de intención suicida. Decir “No tiene caso vivir”, “No sé que hacemos en este mundo”, o frases equivalentes, son indicadores de profunda desilusión que requiere atención inmediata. Si se continúa en la desatención, a estas expresiones pueden seguir intentos suicidas en distintos grados de gravedad, desde decir “¡Voy a matarme con esta pistola!”, hasta causarse lesiones, intoxicaciones o la muerte. (López, 1997).

            De la Fuente (1997) realizó un estudio desde una perspectiva psicosocial de género para identificar algunos predictores de la ideación suicida en adolescentes estudiantes entre 13 y 15 años (No. 423) en el Distrito Federal, se encontró que en los varones la dimensión predictora fue únicamente el estrés por violencia en el ambiente familiar, mientras que en las mujeres las variables predictoras fueron: el estrés por sentirse en desventaja con sus amigas; el no creer que los logros se alcanzan por ser agradables o simpáticas con los demás; la baja autoestima; el hacer cosas arriesgadas sin pensar en las consecuencias; el percibir en su padre poco interés de conocer sus relaciones sociales; la mala comunicación con su madre, y el preferir no acudir con alguien al verse en problemas con otras personas.

            Son los hogares estables, que atienden razonablemente bien las necesidades de los hijos, los que constituyen la mejor prevención para este tipo de desórdenes emocionales.

Hospital Médica Sur: Puente de Piedra No. 150. Torre I Consultorio 430 4to. Piso
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jueves, 24 de abril de 2014

Neurosis en los jóvenes

            Todas las personas, especialmente las de las grandes ciudades, de alguna manera manifiestan síntomas neuróticos cuando se encuentran bajo presión. Pero si estas manifestaciones no son frecuentes ni exageradas, se consideran normales o subclínicas. Sólo se consideran disfuncionales cuando se producen de manera reiterada y causan molestia en la propia persona que las produce. Hay una gran variedad de manifestaciones neuróticas, pero todas tienen como característica común desarrollarse a partir de la angustia.

            Las manifestaciones neuróticas se producen por sometimiento del adolescente (o del adulto) a presiones excesivas, o por crianza en hogares restrictivos donde se ha negado la satisfacción de necesidades naturales, especialmente las de desarrollo de habilidades emocionales y las de relación social.

            Son las etapas críticas de la vida las más propicias para la manifestación de neurosis: la adolescencia, el embarazo, el puerperio, el climaterio y la vejez. También los momentos de mayor conflicto como los fracasos, los accidentes o las separaciones.

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miércoles, 16 de abril de 2014

Manejo de las mentiras en adolescentes

ü   Paso 1: Poner la regla en la casa de que se tiene que decir la verdad por encima de todo. Hay que tener una platica seria con su hij@ acerca de que las mentiras no serán toleradas en la casa, se pedirá honestidad ante todo, díganle que el mentir es una ofensa muy seria que no será tolerada y que tendrá fuertes consecuencias disciplinarias.

ü  Paso 2: Explíquenle el costo emocional que tendrán para él decir mentiras. Como por ejemplo: “...Decir mentiras lastima tus sentimientos, de hecho podrás sentirte culpable. Además de que nosotros como papás no vamos a creer lo que nos estás diciendo, no vamos a confiar en ti, por lo mismo no vamos a poder dejarte salir sólo a algún lado como alguna casa de algún amigo sin que haya alguien que se haga responsable de ti y te supervise, porque no confiamos en ti, no te creemos. Una mentira hace que digas más mentiras después y se vuelve casi imposible el poder confiar en ti y creerte, etc.”.

ü   Paso 3: Una vez que han cachado a su hij@ diciendo mentiras, de ahora en adelante tendrán que mantenerse sospechosos en cuanto a lo que les diga y vayan pensando en consecuencias futuras para las mentiras que pueda ir diciendo. Algo que se sugiere es que busquen alguna consecuencia significativa que pueda tener un impacto en hij@ tal como alguna cosa o actividad que realmente le guste y sea importante para él. Eso atraerá su atención. Por ejemplo: díganle que perderá su i-pod por dos días si no dice la verdad, si dice mentiras, o si se muestra sospechoso en algo o no confiable en lo que está diciendo, etc.

ü  Paso 4: Confronten a su hij@ inmediatamente que lo cachen en una mentira y háganlo de forma calmada. No sobre-reaccionen, le griten o lo jaloneen, ni le peguen un zape, ni nada por el estilo. Si ustedes están tan enojados lo que puede suceder es que las cosas se salgan de control, se suban muy fuerte de nivel, de tal forma que en dado caso es mejor por lo pronto no hacer nada hasta que ustedes se encuentren más calmados. Con paciencia confróntenlo lo más pronto posible. No esperen demasiado tiempo para confrontarlo ya que entonces le resultará muy difícil a su hij@ hacer la conexión entre la confrontación y su mentira.


ü  Paso 5: Puede dar una advertencia la primera vez que le cache una mentira, de esta forma  su hij@ va haciendo la conexión para que tenga nuevas direcciones; es decir “hice esto y pasa esto otro”; en este caso entre el tema de las mentiras y las consecuencias. Recuérdele que no va a tolerar un comportamiento inadecuado y mucho menos mentiras. No discutan con su hij@ y adviértale que si lo cachan en una mentira tendrá consecuencias muy claras e ineludibles.

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