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jueves, 15 de agosto de 2013

Situaciones de conflicto en la transición hacia la adultez

            El cambio de la niñez hacia la edad adulta siempre ha implicado procesos complicados. Algo han variado en nuestra época los procesos biológicos –el adelanto de la pubertad, por ejemplo—pero es en el contexto social donde se han dado cambios por demás significativos que han hecho variar notablemente las valencias de esos momentos de transición.


            Actualmente, especialmente a partir del desarrollo de las Ciencias del Comportamiento, se ha dedicado atención cuidadosa al estudio de los problemas de transición adolescente. Puede comprobarse, entre otras cosas, que dicha transición adquiere matices diferentes conforme van cambiando las estructuras sociales. Por ello la problemática no es la misma en las sociedades agrarias y en las industriales; en las proteccionistas o en las globalizadas de nuestro momento. La problemática adolescente del siglo pasado, a pesar de estar tan cercano, fue muy diferente a la que existe en nuestras megalópolis sobre pobladas y en proceso  acelerado de internet,  medios ciberneticos, etc. A pesar de tener puntos de partida equivalentes, la problemática adolescente es dinámica y cambia con las épocas. Y aún dentro de la misma sociedad, sufriendo una serie de situaciones análogas, la problemática personal de cada adolescente tiene también fisonomía específica. (Robles, 2004). 

jueves, 27 de junio de 2013

¿Cuándo acaba la juventud e inicia la edad adulta?


            La salida de la juventud para la mayoría de las disciplinas científicas, sólo se abandona este estado cuando se accede a la responsabilidad social al vivir con una pareja duradera y a la autonomía financiera al tener un trabajo estable (lo que antes ocurría entre los 20 y 25 años, ahora ocurre alrededor de los 25, 30-35 años). Para algunos autores lo que determina realmente el paso hacia la edad adulta es más bien el hecho de volverse padre a su vez.

            Fize (2007) refiere que actualmente con la prolongación del estado de juventud y la aparición de edades intermedias (entre los 25 y los 30-35 años) surgen nuevas situaciones de vida que dan lugar a status de semilibertad/semidependencia, en los que se  es todavía “joven” en algunos aspectos y “adulto” en otros aspectos, porque se tiene cierta responsabilidad profesional, incluso familiar. 

            Estos “estatus” resultan ser incómodos y a veces devaluadores porque no es cómodo seguir dependiendo de sus padres a una edad de juventud “avanzada”. Es por esto que se da el fenómeno de los jóvenes coinquilinos, que comparten los gastos y a veces también el peso de la soledad moderna. La transición hacia el mundo adulto se hace hoy de manera progresiva, caótica, lo que, en última instancia, acaba por poner en tela de juicio la noción misma de “adulto”.