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martes, 24 de junio de 2014

¿A qué finalidades sirve el superyó de Freud?

El superyó sirve para controlar y regular aquellos impulsos cuya expresión no controlada pondrían en peligro la estabilidad de la sociedad. Tales impulsos son el sexo y la agresión. El niño desobediente, rebelde o sexualmente curioso es considerado como malo o inmoral. Al adulto sexualmente promiscuo o antisocial se le considera mala persona. El superyó, al frenar internamente la ilegalidad y la anarquía, le permite a la persona convertirse en miembro observante de la ley en su sociedad.

Un adulto puede decir una cosa y hacer otra, pero es lo que dice, basado en sus amenazas y regalos, lo que importa en la formación de las normas éticas del niño. Además de los padres, otros agentes sociales participan en la formación del superyó; los maestros, los ministros religiosos, los agentes de policía --cualquiera que posea autoridad sobre el niño-- puede asumir la función de los padres. las reacciones ante estos representantes de la autoridad son determinadas en gran parte, sin embargo, por lo que ha asimilado de sus padres en una etapa previa.

Hospital Médica Sur: Puente de Piedra No. 150. Torre I Consultorio 430 4to. Piso
Col. Toriello Guerra, Tlalpan. C.P. 14050. México, D.F.

Tel. 5524-3051. www.terapiainfantilyjuvenil.mx




Se desarrolla desde el Yo como una consecuencia de la asimilación por parte del niño, de las normas paternas respecto a lo que es bueno y virtuoso  y lo que es malo y pecaminoso.
Se desarrolla desde el Yo como una consecuencia de la asimilación por parte del niño, de las normas paternas respecto a lo que es bueno y virtuoso  y lo que es malo y pec

lunes, 23 de junio de 2014

¿Qué es el superyó para Freud?

El superyó es la rama moral o judicial de la personalidad. Es el código moral de la persona. Representa lo ideal más bien que lo real; pugna por la perfección antes que por el placer o la realidad. Se desarrolla desde el yo como una consecuencia de la asimilación por parte del niño, de las normas paternas respecto a lo que es bueno y virtuoso y lo que es malo y pecaminoso. La autoridad de los padres es remplazada por su propia autoridad interior.

La internalización de la autoridad paterna le permite al niño controlar su comportamiento según los deseos de sus padres, y al hacerlo se asegura de su aprobación y evita su disgusto. El niño aprende que no solo tiene que obedecer el principio de realidad para obtener el placer y evitar el dolor, sino que también tiene que tratar de comportarse de acuerdo con los dictados morales de sus padres.

Si la acción está de acuerdo con las normas éticas del superyó, se recompensa al yo. Un pensamiento vale lo mismo que un hecho a los ojos del superyó. En esto el superyó se parece al ello que tampoco hace distinciones entre los subjetivo y lo objetivo, lo cual explica por qué una persona que vive una vida virtuosa puede no obstante sufrir las torturas de la consciencia moral. El superyó castiga al yo por tener malos pensamientos aunque estos no se traduzcan en acciones.

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