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miércoles, 22 de enero de 2014

Síntomas físicos de la angustia en jóvenes

            El problema de la angustia es de grandes dimensiones, dadas las circunstancias en que viven muchos adolescentes. Para resolverlo es indispensable la intervención de instituciones sociales, tanto para proteger al adolescente como para mejorar la salud mental de las familias. Se trata de una tarea muy amplia que está por realizarse en el siglo XXI (Robles 2012).

            Paralelamente a las vivencias desagradables, la angustia provoca síntomas físicos. Entre ellos se cuentan el insomnio, palpitaciones, balbuceos, sofocación, dilatación de las pupilas, sudores en las manos, diarrea, micción frecuente, temores de agresión, de enfermedad o de muerte.


Hospital Médica Sur: Puente de Piedra No. 150. Torre I Consultorio 430 4to. Piso
Col. Toriello Guerra, Tlalpan. C.P. 14050. México, D.F.

Tel. 55-24-30-51. www.terapiainfantilyjuvenil.mx

lunes, 20 de enero de 2014

¿Qué son las angustias en l@s muchachos?

            Robles (2011) refiere que la angustia o ansiedad puede presentarse como síntoma único, o formando parte de síndromes neuróticos o psicóticos. Como todas las emociones, tiene un rango amplio de manifestaciones perfectamente normales.

            Bellak (1984) menciona: “En tanto el individuo sienta que puede manejar la ansiedad a través de la destreza, la capacidad para tolerarla es una experiencia placentera”. En efecto, la angustia causada por la aventura y lo arriesgado constituyen un aliciente en tanto las circunstancias no rebasen las posibilidades del muchacho. Pero si las circunstancias vividas son tenazmente contrarias y sobrepasan los límites de resistencia, entonces la angustia se hará anormal o crónica y puede manifestarse como pánico.

            Dependiendo de las situaciones que el adolescente viva, su tensión nerviosa aumentará o disminuirá. Antes de presentar un examen, la tensión nerviosa suele subir de manera importante; cuando está de vacaciones, en cambio, tiene la oportunidad de distenderse. Estos cambios constituyen una adaptación, y por lo mismo son normales y necesarios. Pero cuando un adolescente vive condiciones difíciles económicas y/o emocionales, de manera repetida, puede desarrollar una tensión o “estrés” que se prolonga. Tal ocurre con los hijos de alcohólicos o neuróticos, o con los muchachos en el abandono.



Hospital Médica Sur: Puente de Piedra No. 150. Torre I Consultorio 430 4to. Piso
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