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lunes, 22 de diciembre de 2014

¿Cuáles son las principales enfermedades que puede provocar la sintomatología ansiosa?

            Son los trastornos tiroideos o paratiroideos, la hipoglucemia y diferentes cardiopatías. Aunque es frecuente no comprobar los niveles de hormonas tiroideas si no aparecen otros síntomas o antecedentes que puedan hacer pensar en una patología de tiroides, la práctica más recomendable es realizar siempre esta determinación de niveles. Para descartar una tiroiodopatía, el paciente debe someterse únicamente a una simple extracción de sangre, por lo que es poco justificable excluir esta prueba.

            En pacientes diabéticos pueden producirse descensos de hasta 40 mg/100 ml de glucemia (glucosa en sangre), suficientes para provocar la aparición de crisis de pánico. Para descartar que la causa de ansiedad sean estos descensos, debe determinarse la glucemia, de ser posible durante la crisis. En general, en cardiopatías como las arritmias y la taquicardia paroxística supraventricular la frecuencia cardiaca suele ser superior a 140 pulsos por minuto, valor que no se alcanza durante las auténticas crisis de pánico; por otro lado, la taquicardia supraventricular no es afectada por la relajación inducida o por fármacos ansiolíticos, y presenta una electrocardiograma típico. También los episodios de insuficiencia coronaria pueden confundirse con crisis de pánico (en este caso el riesgo que entraña en el diagnóstico es evidente).

            Otros procesos en los que se produce la sintomatología ansiosa secundaria son los síndromes de abstinencia, algunos fármacos, el comienzo de algunas infecciones, la anemia aguda posthemorrágica, el embolismo pulmonar, la retención urinaria y el cafeísmo.

            En la ansiedad que se presenta ante estímulos fóbicos se encuentran características semejantes a las que aparecen en las crisis por pánico, tanto en sus aspectos cognitivos como en los somáticos. Al igual que sucede en los restantes trastornos por ansiedad, esta vivencia subjetiva se expresa con grandes diferencias individuales. Algunas de las personas con trastornos fóbicos pueden tener sensaciones de desrealización o despersonalización, si bien suelen ser breves y la falta de criterios unívocos para definirlas, hace que sus porcentajes de incidencia varíen mucho según los autores. Otros enfermos no se caracterizan tanto por el temor ante amenazas a la propia integridad física como por sentimientos de vergüenza y de lesión al amor propio (por ejemplo, en las fobias relacionadas con algún defecto físico, o a hablar en público). El sujeto que lo padece tiene conciencia de que su miedo es exagerado o irracional, desproporcionado en relación con el riesgo real que representa el estímulo o la situación. A pesar de ello, no lo puede controlar mediante la sola voluntad.

            Otra característica fenomenológica de estos trastornos es la intensa tendencia a escapar de la situación fóbica y a evitarla por todos los medios. Ello puede conducir a un deterioro significativo en las áreas laboral, social o familiar, aunque el sujeto llega a desarrollar estratagemas que reducen la reacción fóbica a límites tolerables (hacerse acompañar por alguien o por un animal, llevar un bastón, bolsas, etcétera). (Oblitas, L. et al., 2010).


Hospital Médica Sur: Puente de Piedra No. 150. Torre I Consultorio 430 4to. Piso Col. Toriello Guerra, Tlalpan. C.P. 14050. México, D.F. Tel. 5524-3051. terapiainfantilyjuvenil.blogspot.mx


martes, 16 de diciembre de 2014

La ansiedad clínica en la psicología de la salud

            A la psicopatología le interesa el estudio de la ansiedad como entidad clínica, es decir, los trastornos de ansiedad, pero como ciencia básica debe ocuparse también de los modelos de la ansiedad que se han formulado desde esos enfoques diferentes. Por lo tanto, se pueden diferenciar dos niveles de análisis. El primero de ellos es descriptivo. El segundo es explicativo, y comprende modelos de la ansiedad patológica procedentes de diferentes sistemas de investigación.

            Los trastornos de ansiedad son uno de los motivos de consulta más frecuentes en los centros de salud mental. Diversas encuestas muestran que hasta una tercera parte de los adultos sufren molestias debido a dichos trastornos. Esta proporción varía, en diferentes grupos de población; por ejemplo, hay menos incidencia entre los hombres que entre las mujeres, entre las clases de nivel económico alto que entre las de escasos recursos económicos, y entre los jóvenes que entre las personas de edad avanzada.

            La ansiedad patológica se asocia frecuentemente con las exigencias que plantea la sociedad urbana actual: con alto nivel de competitividad, hacinamiento, urgencia, contaminación, ruido. Los remedios cotidianos que se aplican para combatir la ansiedad son múltiples y variados, desde el ejercicio físico hasta los psicofármacos, pasando por una amplia lista de remedios-placebo como colgantes, aparatos que “generan ondas” para conciliar el sueño, etcétera. (Oblitas, L. et al., 2010).


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viernes, 12 de diciembre de 2014

Teoría del arousal

            H.J. Eysenck además de describir las características asociadas con neuroticismo y ansiedad, también se ocupó de formular teorías para explicarlas. En 1967 propuso la que se denomina “teoría del arousal”. Según ésta, las dos dimensiones principales de la personalidad (extroversión y neuroticismo) tienen base biológica, en las estructuras del sistema nervioso a saber, la extroversión en el sistema reticular activador ascendente (SRAA) y el neuroticismo en el sistema límbico (SL). El SRAA es una estructura nerviosa que se encuentra en el tronco del encéfalo, que recibe proyecciones procedentes de las vías sensoriales y que proyecta otras sobre la corteza cerebral. Su función consiste en enviar impulsos a la corteza para activarla y facilitar el procesamiento que ésta hace de las señales sensoriales que también recibe. Se trata de un sistema de activación relacionado con los ritmos sueño-vigilia. Las personas con baja extroversión (introvertidas), se caracterizan por umbrales de activación menores en el SRAA que aquellas con alta extroversión. Esto es, su SRAA se pone en marcha y activa la corteza cerebral ante estímulos de baja intensidad, mientras que las personas extrovertidas precisan que éstos sean mayores para activar su SRAA y para que éste, en consecuencia, envíe señales de activación a la corteza cerebral.

            Esas diferencias biológicas están en la base de distintas personalidades de unos y otros. Existe una relación entre la activación y rendimiento que tiene forma de U invertida, fenómeno que se conoce como ley de Yerkes-Dodson, la cual sostiene que para cada tarea existe un nivel óptimo de activación en la se obtiene el máximo rendimiento, por encima y por debajo del cual éste empeora. Las tareas fáciles tienen un nivel óptimo de activación superior al de actividades complejas. Se necesita más activación para encontrar la motivación necesaria que permita realizar una tarea fácil; en cambio las difíciles requieren más tranquilidad para su aforntamiento.

            En relación con la personalidad, los individuos introvertidos están crónicamente más activados que los extrovertidos, debido a los menores umbrales de su SRRA, es decir, se encuentran de manera natural muy cerca de su nivel óptimo de activación. En cambio, las personas extrovertidas se encuentran crónicamente subactivadas y buscan situaciones estimulantes que les lleven cerca de dicho óptimo. La interacción social es una de las situaciones que general mayores niveles de activación; en consecuencia, las personas introvertidas prefieren actividades que puedan ser realizadas en aislamiento, prefieren leer que ir a fiestas, etc. Los extrovertidos buscan estimulación y encuentran ésta  muchas veces en la relación social. También son dados a actividades de riesgo, búsqueda de sensaciones, etcétera.

            La base biológica del neuroticismo, como se decía anteriormente se encuentra en el sistema límbico (SL), estructura nerviosa directamente relacionada con la experiencia de las emociones. El temor, así como la ansiedad, tienen su origen en el funcionamiento del SL. Las personas altas en N se caracterizan por tener umbrales de estimulación menores que las personas bajas en N para activarla. En consecuencia, situaciones que a una persona baja en N no le producirían temor o ansiedad, pueden hacer que una persona alta en N sí las experimente. El SRAA y el SL son sólo parcialmente independientes, puesto que existen conexiones entre ambos, lo cual permite que el SL también pueda producir activación cortical. Sin embargo, su principal efecto es la activación del sistema nervioso autónomo (SNA).

            La línea explicativa de Eysenck, basada en la apelación de mecanismos del nivel biológico, ha hecho que proliferen estudios en los que se ha sometido a prueba empírica mediante la utilización de variables psicofisiológicas. Algunas de estas investigaciones han empleado medidas centrales, como la actividad electroencefalográfica (EEG) o los potenciales evocados, mientras que otras han estudiado medidas autonómicas como la tasa cardiaca, la actividad electrodermal, etcétera.

            También se han estudiado otros indicadores del arousal, aunque en menor medida que en las anteriores. Por ejemplo, la dilatación de la pupila, donde ante la presentación de un estímulo luminoso, normalmente se produce una contracción de la pupila de origen parasimpático, seguida por una lenta dilatación causada por la actividad simpática. Se ha observado una más lenta contracción pupilar en los extrovertidos, que ha sido interpretada como indicadora de un menor arousal que en los sujetos introvertidos.

            Asimismo, se ha observado que la dilatación pupilar previa a la estimulación es mayor en los introvertidos, al igual que se produce tras la presentación de estímulos auditivos, tanto neutros como cargados emocionalmente. (Oblitas, L. et al., 2010).


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jueves, 11 de diciembre de 2014

Teoría de Eysenck sobre neuroticismo y ansiedad

            El factor de neuroticismo (N), de Eysenck, y la ansiedad comparten algunas características semejantes, pero hay otras que lo diferencian. Puede haber individuos altos en N, pero no altos en ansiedad. No obstante, probablemente son más las similitudes entre ambos constructos que las diferencias.

            N se relaciona con la intensidad de las respuestas emocionales, las cuales se reflejan en la actividad del sistema nervioso autónomo (SNA). Por tanto, una manera de estudiar el neuroticismo es a través de las respuestas del SNA. Una de éstas es el reflejo de orientación. Ante un estímulo se produce una clase de respuestas en el organismo que facilitan su percepción: la mirada se orienta hacia el lugar de donde procede, se activan las zonas del sistema nervioso encargadas de procesarlo, etc. Estas respuestas tienen componentes tanto observables como no observables directamente. Uno de éstos últimos, que solo puede ser observado mediante instrumentos adecuados, es el descenso de la resistencia eléctrica de la piel. Ésta se produce como consecuencia de una mayor sudoración, resultante de la activación del SNA, que hace que la piel ofrezca menos resistencia al paso de la corriente eléctrica. A menor resistencia, mayor respuesta de orientación. Se ha comprobado que las personas con alto N manifiestan respuestas de orientación de mayor magnitud. Esta característica hace que sean más distraíbles y perdurables, puesto que señales de baja intensidad en el ambiente son suficientes para provocar su reflejo de orientación. Están más alerta ante los estímulos del entorno que las personas con bajo N. (Oblitas, L. et al., 2010).


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miércoles, 10 de diciembre de 2014

Teoría de Eysenck sobre la ansiedad y personalidad

            Las dimensiones de neuroticismo (N) y extroversión (E) fueron establecidas a partir de evaluaciones que diferentes técnicos hicieron sobre 700 soldados con diagnóstico de neurosis durante la Segunda Guerra Mundial (Eysenck, 1947).

            El análisis factorial descubrió cuatro factores y los dos más importantes fueron denominados neuroticismo y extroversión. En trabajos posteriores, se analizaron también personas normales y se utilizaron, además, cuestionarios y tests objetivos, extrayendo de nuevo a los dos factores mencionados. La extroversión se caracteriza por rasgos como sociabilidad, búsqueda de animación, espontaneidad, tendencia al riesgo, impulsividad, etc. En el polo opuesto, la introversión se distingue por introspección, planificación, cautela, autocontrol, etc. Los altos en N por la labilidad emocional, trastornos somáticos propios de la ansiedad como el insomnio, dolor de espalda, cefalalgias, preocupaciones, etc.; y los bajos en N por la estabilidad emocional, despreocupación, y otras características similares.

            La base biológica del neuroticismo está en el cerebro visceral o sistema límbico (hipocampo, amígdala, cíngulo e hipotálamo).

            El sistema límbico tiene conexiones con el tálamo, con la corteza cerebral y con la formación reticular. Las personas con puntuación alta en N se caracterizan por umbrales bajos de excitación de las estructuras del sistema límbico, mientras que las personas estables, en cambio, por umbrales altos; en consecuencia, los inestables necesitan menores intensidades de estimulación que los estables para provocar la activación de este sistema.

            A nivel neuroanatómico, la estructura responsable de las diferencias en E es la formación reticular (más concretamente, el sistema reticular activador ascendente-SRAA), cuyo umbral de excitación es menor en los introvertidos que en los extrovertidos; ello hace, por ejemplo, que los extrovertidos prefieran, en general, una mayor intensidad de estimulación que los introvertidos y que su tolerancia a los estímulos dolorosos sea mayor.

            La contrastación experimental de la teoría de Eysenck ha dado lugar a una gran cantidad de investigaciones, sobre todo relacionadas con la dimensión de extroversión, en diferentes áreas. Así, se comparan extrovertidos e introvertidos en variables referentes a la influencia farmacológica como el umbral de sedación, el rendimiento en tareas de vigilancia (atención sostenida durante largos periodos), la frecuencia crítica de la fusión de destello (el intervalo entre destellos luminosos por debajo del cual éstos se perciben como uno solo). Se comparan también en relación con el rendimiento en tareas motoras, estudiando tareas de “tapping” (rapidez y ritmo de pulsaciones sobre un panel) y tareas de seguimiento con el rotor de prosecución que permite observar los efectos de reminiscencia (en tareas motoras que generan fatiga). Los procesos eléctricos del cerebro han ocupado también a un elevado número de investigadores, buscando indicadores de la activación en parámetros como la amplitud alfa del electroencefalograma.

            El estudio de la condicionabilidad es otra área muy investigada. Más cerca ya del ámbito de las variables sociales se encuentran también comparaciones entre extrovertidos e introvertidos en cuanto a comportamiento delincuente, actitudes sociales y políticas, hábito de fumar y conducta sexual. (Oblitas, L. et al., 2010).


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