jueves, 4 de septiembre de 2014

Listas de hábitos de vida que favorecen el desarrollo de un estilo de vida saludable

La OMS (Organización Mundial de la Salud) propone:

Lista de hábitos que favorecen el desarrollo de un estilo de vida saludable

ü  Saber utilizar la publicidad, el consumo en general
ü  Empleo adecuado de servicios públicos
ü  Cultura física
ü  Respeto a las normas de tránsito
ü  Higiene personal
ü  Utilización racional del agua y de los recursos energéticos
ü  Hábitos de limpieza urbana
ü  Hábitos alimentarios saludables
ü  Hábitos culturales del empleo del ocio/tiempo libre
ü  Reconocimiento de las conductas positivas
ü  Potenciar redes de apoyo social
ü  Tener prácticas sexuales responsables
ü  Buenos hábitos de convivencia
ü  Hábito de escolarización
ü  Hábito de vacunación
ü  Conciencia de que los accidentes se pueden prevenir

(Roales, G. 1998)


Hospital Médica Sur: Puente de Piedra No. 150. Torre I Consultorio 430 4to. Piso Col. Toriello Guerra, Tlalpan. C.P. 14050. México, D.F. Tel. 5524-3051. terapiainfantilyjuvenil.blogspot.mx


miércoles, 3 de septiembre de 2014

Estilos de vida: conceptualización genérica

            Tal como expone Gil Roales (1998) se pueden detectar tres aproximaciones al concepto de estilos de vida. Se le considera en primer lugar, de una forma genérica en la que se le conceptualiza como una moral saludable que cae bajo la responsabilidad del individuo o bajo una mezcla de responsabilidad del individuo y la administración pública, según el ámbito cultural. En esta conceptualización podrían incluirse las definiciones de Singer (1982) y Ardell (1979). Singer dice que es “una forma de vivir o la manera de vivir en la que la gente se conduce con sus actividades día a día”, mientras que Ardell, al aplicarlo a la salud, lo delimita como “aquellas conductas sobre las que un individuo tiene control y que incluyen todas las acciones que afectan a los riesgos para la salud”.

            Desde esta misma perspectiva, algunos autores han propuesto dos estilos de vida:

1-. Estilo de vida saludable con dos dimensiones que califican como: a) sobriedad, definida por comportamientos que implican no fumar, tomar alimentos saludables, abstinencia del alcohol, etc. y b) actividad o dimensión definida por la participación en deportes y ejercicio regular, mantenimiento de un índice bajo de masa corporal, etc., y
2-. Estilo de vida libre caracterizado por comportamientos totalmente contrarios al anterior: consumo de alcohol, toma de alimentos no saludables y despreocupación por la apariencia física.

 
            En este punto de vista genérico se engloba el trabajo de la OMS cuyo objetivo principal es la promoción de estilos de vida saludables, esto es, una forma de vivir que tanto individual como colectivamente y de forma cotidiana, permitan una mejora de calidad de vida.

            Desde este punto de vista se propone un nuevo paradigma de salud pública dominante en el mundo industrializado que proclama la prevención de enfermedades a través de los cambios de estilos de vida. Sin embargo, el peligro inherente a esta perspectiva es su excesiva concentración sobre la responsabilidad individual y su falta de sensibilidad sobre circunstancias supraindividuales que pueden estar manteniendo estilo de vida insalubres. (Oblitas, L. et. al. 2010).


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martes, 2 de septiembre de 2014

¿Cuáles son las respuestas ante el estrés a nivel del eje endocrino?

Activación en el estrés: Eje endocrino

            A nivel fisiológico se pueden distinguir tres ejes de actuación en la respuesta de estrés (eje neural, eje neuroendocrino y eje endocrino).

            Eje endocrino. Es el eje que implica mayor actividad hormonal. Por una parte, las conexiones adrenales-hipofisiarias responden mediante la liberación de glucocorticoides (cortisol y corticoesterona), así como mineralocorticoides (aldosterona y desoxicorticosterona), lo cual facilita la retención de sodio por los riñones y un incremento de los depósitos de glucógeno en el hígado. Una excesiva liberación de estos mineralocorticoides parece facilitar el desarrollo de problemas como hipertensión, síndrome de Cushing o necrosis de miocardio.

            Por otra parte, este eje implica también la secreción de hormona de crecimiento y de hormonas tiroideas, en especial la tiroxina, cuyo efecto implica un aumento de la tiroxina y, en consecuencia, desgaste general. Finalmente, la secreción de vasopresina altera el funcionamiento de los riñones y su consiguiente incremento en la retención de líquidos, lo cual puede colaborar al desarrollo de la hipertensión. Por último, la hipófisis anterior también segrega ß-lipotropina y ß-endorfina conjuntamente con la estimulación de adenocorticotropa (ACTH) por parte del factor liberador de corticotropina.

            El disparo de este tercer eje, es más lento que los anteriores y de efectos más duraderos, necesita una situación de estrés más sostenida. A diferencia del segundo eje, este tercer eje parece dispararse selectivamente cuando la persona no dispone de estrategias de afrontamiento, es decir, cuando sólo le queda resistir o soportar el estrés. Sus efectos más importantes tienen que ver con la depresión, la indefensión, la pasividad, la no percepción de control, la inmunodepresión y la sintomatología gastrointestinal.

Principales efectos de la activación del eje endocrino

Aumento de

ü  Producción de glucosa
ü  Irritación gástrica
ü  Producción de urea
ü  Liberación de ácidos grasos en sangre
ü  Producción de cuerpos cetónicos
ü  Azúcar en sangre
ü  Depósitos de glucógeno en el hígado

Disminución de

ü  Eosinófilos en circulación
ü  Fosfatos y calcio en el riñón
ü  Apetito
ü  Mecanismos inmunológicos

Otros efectos

ü  Exacerbación del herpes simplex
ü  Interferencia en la generación de proteínas
ü  Bloqueo de respuesta inflamatoria
ü  Retención de líquidos en el riñón


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lunes, 1 de septiembre de 2014

¿Cuales son las respuestas ante el estrés a nivel del eje neuroendocrino?

Activación en el estrés: Eje neuroendocrino

            Eje neuroendocrino: es más lento para activarse y necesita condiciones de estrés sostenidas. Su arranque implica la activación de la médula y de las glándulas suprarrenales, con la consiguiente secreción de catecolaminas (adrenalina y noradrenalina), lo que ayuda a aumentar y mantener la actividad adrenérgica, lo cual produce resultados similares a los generados por la activación simpática aunque con un efecto más lento y duradero.

            La activación de este eje se ha asociado con a lo que Canon denominó respuesta de lucha o huida. Esto es, un eje que se dispara especialmente  cuando la persona percibe que puede hacer algo para controlar la situación estresora, sea hacer frente al estresor, escapar o evitarlo. Por tanto, se considera el eje más relacionado con la puesta en marcha de las conductas motoras de afrontamiento, siempre que éstas impliquen algún tipo de actividad.

            La activación sostenida de este eje facilita la aparición de problemas cardiovasculares. De ahí la supuesta relación entre el patrón de personalidad tipo A y los trastornos coronarios. (Oblitas, L. et. al. 2010).

Principales efectos de la activación del eje neuroendocrino

Aumento de

ü  Presión arterial
ü  Aporte sanguíneo al cerebro
ü  Tasa cardiaca
ü  Estimulación de los músculos estriados
ü  Ácidos grasos, triglicéridos y colesterol en sangre
ü  Secreción de opiáceos endógenos

Disminución de

ü  Riego sanguíneo a los riñones
ü  Riego sanguíneo al sistema gastrointestinal
ü  Riego sanguíneo de la piel


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