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lunes, 24 de noviembre de 2014

Programas de control del estrés en los trabajadores

            Los programas de atención individual en los sitios de trabajo, por ejemplo, contemplan la difusión de información sobre el estrés, sus causas y la forma de controlarlo a través de la educación para la salud de los trabajadores. Estos programas tienen como finalidad ayudarlos a desarrollar habilidades personales que les permitan reducir el desgaste. La idea principal consiste en tratar de identificar los agentes causales del estrés y lograr hacerlos conscientes, mostrar las posibilidades de solución o el manejo inteligente del estrés para poder actuar en consecuencia y contrarrestarlo.

            Es importante mejorar los hábitos del trabajador por medio de una alimentación adecuada, la realización de ejercicio físico moderado, gradual y progresivo (muchas empresas tiene gimnasios, promueven los deportes y organizan competencias), los ritmos de sueño adecuados, propiciar las actividades recreativas, disminuir las adicciones y evitar la vida sedentaria. Además, son de gran utilidad las denominadas técnicas de atención que consisten en métodos para ayudar a los trabajadores a resolver sus reacciones fisiológicas y psicológicas, con estrategias para reducir el estrés. Éstas se basan en ejercicios de relajación, auto entrenamiento, bio-retro-estimulación, ejercicios respiratorios, autoestima, meditación e incluso, yoga.

            En forma complementaria, se enseña el uso de estrategias para administrar el tiempo, métodos para saber priorizar los problemas, desarrollo de la capacidad de planeación, técnicas de negociación así como ejercitar habilidades para la toma de decisiones, solución de conflictos, conducta asertiva y mejorar las relaciones humanas.

            En el manejo colectivo de los factores causales del estrés, el criterio predominante consiste, desde luego, en reducir al máximo las situaciones generadoras de situaciones tensionales dentro de la empresa. Las acciones específicas se dirigen hacia las características estructurales de la organización, estilos de comunicación, procesos de formulación de decisiones, cultura corporativa, funciones de trabajo, ambiente físico y métodos de selección y capacitación del personal.

            Por su parte, el manejo del estrés a nivel de la organización persigue una reestructuración de los procesos y tareas que permita desarrollar las capacidades del trabajador, mejorar su responsabilidad y formas de comunicación por medio de programas de asistencia, círculos de calidad, grupos de asesoría, soporte, participación activa, trabajo de equipo, solidaridad laboral, desarrollo profesional, promoción de su creatividad y procesos de mejora continua.

            El cambio debe propiciar una incorporación gradual de los trabajadores a la organización a través de diferentes estrategias como desarrollo organizacional, adecuación de los estilos de liderazgo, redistribución del poder y la autoridad, participación responsable y activa en los procesos de toma de decisiones de las áreas mediante el estímulo a la comunicación interna formal e informal, mejora del ambiente de trabajo, creación de un clima laboral favorable a la empresa y propicio para el desarrollo sustentable, sano e integral de la vida productiva de los trabajadores. (Oblitas, L. et al., 2010).


Hospital Médica Sur: Puente de Piedra No. 150. Torre I Consultorio 430 4to. Piso Col. Toriello Guerra, Tlalpan. C.P. 14050. México, D.F. Tel. 5524-3051. terapiainfantilyjuvenil.blogspot.mx


viernes, 21 de noviembre de 2014

¿Cómo reconocer lo que produce estrés y cómo impedir que se manifieste?

            Para ello debe hacerse un análisis exhaustivo para identificar las situaciones que se perciben como amenazantes o desafiantes en la vida cotidiana, por ejemplo, los cambios recientes, las nuevas responsabilidades o el incremento de las demandas. También se deben identificar los síntomas que aparecen asociados con las situaciones, por ejemplo, lo que produce tensión y dolor de cabeza, sudores, palpitaciones, entre otros posibles. En este proceso es esencial que el individuo reconozca y comprenda por qué ésa situación produce estrés. ¿Qué significado tiene para mí? ¿Qué valoración antepuse en el enfrentamiento a esa situación? ¿Estas valoraciones están basadas en hechos obvios? ¿Ayudan a alcanzar mis propósitos? ¿Por qué tiene que ser necesariamente así?

            Es forzoso desarrollar nuevas estrategias para afrontar situaciones que se consideran estresantes. Se puede encarar el estrés mediante el uso de estrategias adaptativas y eficaces. De igual forma que un sujeto puede afrontar adecuadamente el estrés evitando conservarlo, también puede impedir que se manifieste. Para ello es importante:

ü  Aprender a medir las fuerzas y no violentarse uno mismo intentando hacer algo más allá de sus posibilidades.
ü  El pensamiento debe corresponder con una visión objetiva de la realidad.
ü  Tomar el tiempo necesario para responder a las demandas de acuerdo con el estilo propio de cada persona, es decir, seguir el propio paso.
ü  No existe una solución única y perfecta para cada problema, sino que es necesario aprender a enfrentar las situaciones con los recursos propios o aquellos que se tienen a mano.
ü  Lo trágico no son las situaciones, sino el modo de interpretarlas; cuando es posible, conviene ver los conflictos y contratiempos como desafíos y no como situaciones amenazadoras. Si es bueno o malo lo que ocurre, depende mucho de cómo se perciba. (Oblitas, L. et al., 2010).



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jueves, 20 de noviembre de 2014

¿Qué es lo que incluyen casi todos los programas diseñados para luchar contra el estrés?

            Casi todos incluyen:

ü  Acciones psicoterapéuticas para fortalecer el yo, y favorecer el enfrentamiento del hombre con las situaciones estresantes.
ü  Gimnasia, deportes, caminatas, jogging. Está demostrado que 30 minutos diarios de ejercicios ayudan a reducir los efectos negativos del estrés, además de que aumentan el consumo de oxígeno; disminuyen la frecuencia cardiaca y la presión cardiaca; queman grasas y reducen el peso corporal; disminuyen el apetito y previenen la obesidad; mejoran el colesterol bueno (HDL); permiten controlar el nivel de azúcar en sangre; aumentan la masa y la fuerza muscular; estimulan la producción de endorfinas; disminuyen la ansiedad, la irritabilidad y la tensión muscular; elevan el estado de ánimo; mejoran la cantidad y la calidad del sueño; aumentan la autoestima; facilitan la distracción y desconexión del estrés diario.
ü  Evitar el consumo de sustancias psicoactivas o estimulantes, como el alcohol, tabaco, cafeína o bebidas cafeinadas tipo (“cola), mateína, la automediación de psicofármacos y de pastillas para adelgazar u otras por el estilo.
ü  Régimen alimenticio adecuado para evitar el exceso de grasa, glúcidos y sal. Buscar incrementar reservas de vitaminas C y complejo B, la ingesta de fibras (por ejemplo, salvado), frutas y vegetales y beber agua suficiente (ocho vasos por día entre comidas).
ü  Horarios de sueño y descanso adecuados que permiten al organismo recuperarse de las fatigas diarias.
ü  Ejercicios de relajación, fundamentalmente dirigidos por el terapeuta para un mejor aprovechamiento.

            Lo esencial para un afrontamiento exitoso del estrés es el papel activo del sujeto, por lo cual él debe tornarse consciente del problema. Esto comprende el reconocimiento del problema que produce estrés y darse cuenta de que es resultado de una situación que impide el alcance de los objetivos. (Oblitas, L. et al., 2010).



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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Programas de control del estrés: Psicología de la salud

            En líneas generales, el estrés puede ser controlado mediante el manejo de técnicas específicas o a través de programas particulares diseñados según el tipo de demanda, los objetivos que persiguen (por ejemplo, de tipo preventivo o asistencial), las estrategias de intervención (por ejemplo, cognitivas, conductuales, emocionales, mixtas), las técnicas privilegiadas (por ejemplo, inoculación del estrés, desarrollo de habilidades sociales, corrección de hábitos perniciosos para la salud, como eliminar el consumo de tabaco, control de la hipertensión, etc.) u otras categorías determinadas (por ejemplo, disponibilidad, participantes, grado de estrés, etc.). Los seguimientos de programas para reducir el estrés han encontrado que, en la mayor parte de los casos, arrojan resultados positivos.

            Un programa integral debe incluir, por lo menos, el desarrollo de recursos cognitivos y conductuales de afrontamiento eficaz, un programa adecuado de actividades físicas, gimnásticas y/o deportivas, la aplicación de técnicas de relajación muscular, un plan equilibrado de actividades laborales, espacios de esparcimiento o descanso así como la aplicación de un régimen alimenticio apropiado. Existen casos en que, por un tiempo determinado, se impone la necesidad de administrar un tratamiento farmacológico ajustado al problema.

            El entrenamiento en estrés (stress management) ha sido definido como un programa breve, que normalmente no contiene seguimiento, orientado predominantemente hacia estilos de vida, estrategias de afrontamiento y búsqueda del cambio individual o interpersonal (Martin, 1992).



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