jueves, 11 de septiembre de 2014

¿Qué es el sistema inmunológico?

            En el mundo en que vivimos prolifera tal cantidad de agentes infecciosos y de tan variadas formas, tamaños, composición y carácter agresivo, que si no desarrolláramos una serie de mecanismos de defensa tan eficaces e ingeniosos como ellos acabarían por usurpar y devastar todo nuestro organismo. Estos mecanismos de defensa son los que pueden establecer un estado de inmunidad (Del latín “Inmunitas”: libre de) contra la infección, y cuyas operaciones proporcionan la base de esa disciplina llamada inmunología.

            En términos genéricos, el sistema inmune se concibe como un complejo sistema de respuestas mediante las cuales el cuerpo se defiende de microorganismos invasores o tejidos extraños. Sin embargo, la naturaleza del fenómeno es mucho más compleja.

            Algunos elementos de este sistema inmune son: los antígenos, los cuales pueden definirse como moléculas que, introducidas en el organismo, inducen a una respuesta inmunitaria, es decir, desencadenan un proceso biológico complejo en el que interviene la proliferación de células linfoides productoras de moléculas de reconocimiento (anticuerpos o receptores celulares) que tienen la propiedad de combinarse específicamente con el antígeno inductor.

            Algunas moléculas, llamadas haptenos, reaccionan bien con los anticuerpos pero son incapaces de provocar por sí mismas su producción. Para lograrlo deben unirse a un portador (o carrier).

            Los antígenos pueden ser sustancias tan diversas como proteínas, polisacáridos, o ácidos nucleicos. Su peso molecular varía desde varios millones de daltons a menos de mil daltons. (Oblitas, L. et. al. 2010).

            Según su origen, se distinguen 4 tipos de antígenos:

1.     Los haptenos, activos únicamente cuando se unen a un portador.
2.     Los antígenos naturales, se encuentran en la naturaleza y en los tejidos animales.
3.     Los antígenos artificiales obtenidos por modificación química de antígenos naturales.
4.     Los antígenos sintéticos, producidos artificialmente.


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miércoles, 10 de septiembre de 2014

¿Qué es la psiconeuroinmunología y sus orígenes como ciencia?

            La psiconeuroinmunología es la disciplina que se encarga de estudiar las relaciones entre conducta, cerebro y sistema inmune.

            Hacia finales del siglo XVII, el médico Papai Pariz Ferenc comentaba: “cuando las partes del cuerpo y sus humores no están en armonía, entonces la mente está desequilibrada y aparece la melancolía; pero, por otra parte, una mente tranquila y feliz hace que todo el cuerpo esté sano” (citado por Solomon, 1993). En el siglo XIX, su colega británico J.C. Williams afirmaba que un médico no debe concentrarse exclusivamente en lo mental o en lo orgánico, ya que ambos están siempre en acción y unidos inseparablemente (Solomon, 1993).

            Ya en el siglo XX, Ishigami (1918) sostenía que la excitación física en los pacientes tuberculosos inhibe la fagocitosis, y señaló como mecanismo explicativo un dispositivo endócrino: la adrenalina. A principios de los sesenta ya había evidencia empírica de que el estrés afectaba a la susceptibilidad a padecer infecciones virales (Jensen y Rasmussen, 1963). Sin embargo, en opinión de Solomon (1993) la psiconeuroinmunología se inicia en 1926 cuando los investigadores Metalnikov y Chorine, del instituto Pasteur, descubrieron que la intensidad de la inflamación podía modificarse por medio del condicionamiento pavloviano.

            Los trabajos de Ader y Cohen que se llevaron a cabo en 1975 sobre la posibilidad de aplicar, precisamente, el condicionamiento pavloviano a la respuesta inmune, fueron los que confirmaron que existía una relación íntima y virtualmente no explorada entre el sistema nervioso central y los procesos inmunológicos.

            Paralelamente se acumulaba evidencia a favor de una relación entre mente y la inmunidad, pues empezaba a estudiarse el efecto que el estrés ejercía sobre los procesos inmunológicos, tanto en la población animal como en la humana. En 1965 Solomon y Moos publicaron un trabajo en seres humanos sobre el papel de la personalidad como factor de predisposición a desarrollar la artritis reumatoide, una enfermedad autoinmune. Fue precisamente en esa época cuando Salomon y Moos (1964) acuñaron el término psicoinmunología.

            A partir de estos trabajos se inició una nueva corriente de elevada a la productividad científica encaminada a explorar y analizar las relaciones entre aspectos psicológicos y el funcionamiento inmunológico, las cuales deben de seguir siendo exploradas, pues aunque actualmente existe una evidencia bastante consolidada sobre la existencia de ellas, los mecanismos a través de los cuales se llevan a cabo no se conocen con exactitud. (Oblitas, L. et. al. 2010).


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martes, 9 de septiembre de 2014

Estilos de vida: Conceptualización pragmática

            Existen tres aproximaciones al concepto de estilos de vida. Se le considera en estilo de vida pragmático a aquel enfoque que parte de la evidencia empírica que demuestra que, para la salud, ciertas formas de hacer, decir y pensar parecen ser mejores que otras. Las definiciones que engloba este enfoque comparten la característica común de centrarse en ciertas pautas de comportamiento cuyo efecto es la promoción a la salud o la potencialización de riesgos.

            Se caracteriza por intentar fijar empíricamente los componentes del estilo de vida relevantes para la salud, aspecto éste en el que no se ha llegado a un acuerdo unánime sobre cuales son las conductas que la promueven, pues los distintos estudios en este campo dan como resultado agrupaciones de conductas más o menos coherentes, pero que han coincidido en señalar la naturaleza multidimensional del comportamiento prosalud y de riesgo.

            Definiciones representativas de este enfoque pueden ser por ejemplo, la de Mechanic (1986) quien se refiere al concepto de conducta de salud como “los patrones de respuesta relacionados con la salud cuando la persona no tiene síntomas específicos”, o la de Matarazzo (1984), quien define como inmunógenos conductuales a las actividades o hábitos de vida que reducen el riesgo de morbilidad y muerte prematura, lo cual representa, por tanto, un escudo de defensas conductuales contra la enfermedad.

            Más recientemente e incluso desde esta perspectiva, Millar y Millar (1993) proponen la distinción entre:

1-.Conductas de detección de enfermedades, entendidas como aquellas que proporcionan la posibilidad de detección de trastornos y que por ´si mismas no permiten que la persona mejore su salud y
2-. Conductas de promoción de la salud, entendidas como aquellas que por sí mismas permiten que la persona mejore su salud.

(Oblitas, L. et. al. 2010).


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lunes, 8 de septiembre de 2014

Estilos de vida: Conceptualización socializada

            Existen tres aproximaciones al concepto de estilos de vida. Se le considera en estilo de vida socializado al concepto que no únicamente se refiere a una cuestión de hábitos personales, sino que también está relacionado con la forma en que las sociedades organizan el acceso a la información, a la cultura y a la educación. Esta dimensión social entiende el estilo de vida como una interacción de responsabilidad individual y política pues asume que, por ejemplo, el individuo no es el único responsable de morir de cáncer tras cuarenta años como fumador. Esto es, su forma de vida no es sólo una cuestión de voluntad o sentido de responsabilidad y se critica por tanto, la sobreestimación del nivel de control sobre su propio estilo de vida puesto que muchos elementos con poca o ninguna posibilidad de alteración personal son, precisamente, los más peligrosos para la salud a nivel epidemiológico (pobreza, desempleo, etc.).

            Desde esta perspectiva, se pretende cambiar los estilos de vida a través del cambio de las condiciones de vida. En este enfoque se destaca la definición de estilo de vida propuesta por Abel (1991), quien establece que “los estilos de vida en salud comprenden patrones de conducta relacionados con la salud, y valores y actitudes adoptados por los individuos y los grupos en respuesta a su ambiente social y económico”.

            El problema de esta conceptualización reside en la dificultad de operacionalizar un concepto tan amplio y el posible enfoque a efectos de intervención. Sin embargo, ha tenido influencia en los objetivos de la OMS en razón de que se ha incorporado a un concepto de estilo de vida más socializado, puesto de manifiesto en los intentos de promoción de la salud en el tercer mundo. (Oblitas, L. et. al. 2010).


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viernes, 5 de septiembre de 2014

Listas de hábitos de vida que dificultan el desarrollo de un estilo de vida saludable

La OMS (Organización Mundial de la Salud) propone:

Lista de hábitos que dificultan el desarrollo de un estilo de vida saludable

ü  Abuso de drogas
ü  Consumo de tabaco
ü  Consumo de alcohol
ü  Incultura hacia la valoración de especies animales protegidas
ü  Contaminación del aire por el humo del tabaco
ü  Contaminación del aire por las fábricas
ü  Contaminación acústica

(Roales, G. 1998)


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