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viernes, 8 de noviembre de 2013

Pasos para la Mediación (Solución de conflictos)

PASO I. INTRODUCCIÓN
1.      Preséntate como mediador o mediadora.
2.     Pregunta a las partes en conflicto si quieren que les ayude a resolver el problema.
3.     Busca una zona tranquila para llevar a cabo la mediación.
4.     Pide que se pongan de acuerdo en los siguiente:
ü  En intentar solucionar el problema.
ü  En no insultarse.
ü  En dejar que la otra persona acabe de decir lo que está diciendo.
ü  En la confidencialidad.

PASO II. ESCUCHAR
5.     Pregúntale a la primera persona “¿Qué pasó?”, “Parafrasea” luego lo que te haya dicho.
6.     Pregúntale a la primera persona cómo se siente. “Refleja” esos sentimientos.
7.     Pregúntale “¿Qué pasó? a la segunda persona. Parafrasea.
8.     Pregúntale a la segunda persona cómo se siente. Refleja esos sentimientos.

PASO III. BÚSQUEDA DE SOLUCIONES
9.     Pregúntale a la primera persona qué podría haber hecho ella de manera diferente. Parafrasea.
10.   Pregúntale a la segunda persona qué podría haber hecho ella de manera diferente. Parafrasea.
11.    Pregúntale a la primera persona qué puede hacer en ese mismo momento y lugar para ayudar a resolver el problema. Parafrasea.
12.   Pregúntale a la segunda persona qué puede hacer en ese mismo momento y lugar para ayudar a resolver el problema. Parafrasea.
13.   Utiliza preguntas creativas para acercar a las partes en pleito para que lleguen a una solución.

PASO IV. HALLAZGO DE SOLUCIONES
14.   Ayuda a ambas partes en conflicto a encontrar una solución con la que se sientan bien.
15.   Repite la solución y todas sus partes a ambos contendientes y pregunta a cada uno de ellos si están de acuerdo.

16.   Felicita a ambas personas por el éxito de la mediación.


José María Rico 121-501. 5to. Piso Col. Del. Valle. C.P. 03100. México, D.F.
Tel. 55-24-30-51. juancarlosvallen@hotmail.com  www.terapiainfantilyjuvenil.mx

jueves, 7 de noviembre de 2013

Habilidades para la mediación entre iguales

            Se puede aprender a ayudarse mutuamente a resolver conflictos a través de la mediación entre iguales. Los mediadores no ofrecen soluciones, sino que formulan preguntas abiertas, fomentan el debate y orientan a las personas implicadas en un conflicto para que piensen y prueben sus propios remedios.

      Los mediadores se sitúan “entre” las personas implicadas en un conflicto, como el camellón de una avenida. Su trabajo consiste en ayudar a que las dos partes se reúnan, y no en imponer remedios o en apuntarse el mérito de las soluciones que funcionen.

                  Para empezar a mediar, los mediadores entre iguales deben hacerse siete preguntas importantes:

1.      ¿Soy la persona adecuada?
2.     ¿Puedo intervenir sin tomar partido?
3.     ¿Me dejarán intervenir ambas partes?
4.     ¿Es éste el momento idóneo para intervenir?
5.     ¿Las partes están relativamente tranquilas?
6.     ¿Disponemos de suficiente tiempo?
7.     ¿El lugar es adecuado?


                  Nota: Es posible que la mediación entre iguales no sea el mejor método para abordar determinadas situaciones de acoso escolar. Los acosadores tienen (y quieren tener) poder sobre sus víctimas. Puede que éstas posean escasas o nulas habilidades para la comunicación o para ser asertivas, especialmente en presencia de los acosadores. Las víctimas pueden sentirse intimidadas y tener miedo debido a los pasados incidentes de acoso, y es muy posible que les preocupen especialmente las posibles represalias futuras. Estos dos temores combinados pueden suponer un obstáculo para que hablen con sinceridad, escuchen abiertamente y sugieran posibles soluciones libremente. Es posible que prefieran reservar la mediación entre iguales para otro tipo de conflictos.


José María Rico 121-501. 5to. Piso Col. Del. Valle. C.P. 03100. México, D.F.
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miércoles, 6 de noviembre de 2013

8 pasos para la resolución de un conflicto en niños y jóvenes

1.     Tranquilízate. No trates de solucionar un conflicto cuando tú o la otra persona están enojados. Tomate un tiempo fuera o ponte de acuerdo para reunirte de nuevo dentro de 24 horas.
2.   Describe el conflicto. Cada persona debería explicarlo con sus propias palabras. ¡Las expresiones insultantes o de desprecio no están permitidas! Importante: Aunque cada persona puede tener una forma de ver las cosas distinta del conflicto y, posiblemente, utilice palabras diferentes para describirlo, ninguna de las versiones es “verdad” ni “mentira”.
3.     Describe qué provocó el conflicto. ¿Qué hechos concretos desencadenaron el conflicto? ¿Qué pasó primero? ¿Y a continuación? ¿Surgió el conflicto de un pequeño desacuerdo o diferencia de opinión? ¿Qué hizo que se transformara en un conflicto? Importante: No digas que el conflicto es “culpa” de ninguna de las personas afectadas.
4.     Describe los sentimientos provocados por el conflicto. También aquí cada persona debería emplear sus propias palabras. La sinceridad es importante. ¡Prohibido culpar a nadie!
5.     Escucha atento y respetuosamente a la otra persona cuando hable. Trata de entender su punto de vista. No lo interrumpas. Puede que repitiendo para tus adentros las impresiones y los sentimientos de la otra persona te resulte más fácil “reflejarlos”. Ejemplos: “No te gustó que yo te insultara”. “He herido tus sentimientos”. “Tú creías que te tocaba elegir a qué jugábamos durante el recreo”. “Estás triste porque te sentiste alejada”.
6.     Lleva a cabo una lluvia de ideas sobre soluciones para el conflicto. Sigue las 3 reglas básicas de la lluvia de ideas:
                                          i.         Todo el mundo tiene que intentar pensar en tantas ideas como pueda.
                                        ii.         Todas las ideas valen.
                                       iii.         Nadie tiene que burlarse de las ideas de otro u otra.
         Sean creativos. Reafírmense mutuamente. Estén abiertos a ideas nuevas. Cada uno de ustedes haga una lista de las ideas propuestas para asegurarse de            recordarlas todas. Luego elijan una solución y pruébenla. Estén         dispuestos a negociar y a alcanzar compromisos.
7.     Prueba la solución que diste. Comprueba qué tal funciona. Esfuérzate al máximo. Ten paciencia.
8.     Si una solución no da resultado, prueben otra. Continúen intentándolo. Prueben nuevas ideas si hace falta.

                  Si no pueden resolver el conflicto aún intentándolo muchas veces, pónganse de acuerdo o en desacuerdo. A veces, es todo lo que pueden conseguir. Al mismo tiempo, dense cuenta de que el conflicto no tiene por qué poner fin a su relación. Las personas pueden llevarse bien incluso cuando no están de acuerdo las unas con las otras.



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martes, 5 de noviembre de 2013

Habilidades para la resolución de conflictos en niños y jóvenes


            El conflicto entre personas es algo normal e inevitable, y no todo conflicto es perjudicial o malo por sí. El conflicto destructivo daña relaciones, crea malos sentimientos y desemboca en problemas futuros. Pero el conflicto constructivo nos ayuda a aprender, a crecer y a cambiar a ser mejores: vemos las cosas desde otras perspectivas; nos volvemos más abiertos, más tolerantes y más dispuestos a aceptar, construimos relaciones más sólidas con las personas que comparten nuestra vida.

            ¿En qué consiste la diferencia entre uno y otro? En el modo en que decidimos negociar los conflictos que experimentamos. Se necesitan (al menos) dos personas para iniciar y mantener un conflicto. Si ambas acuerdan buscar una solución positiva al mismo, ya tendrán media batalla ganada.

            Todo el mundo se beneficia del aprendizaje de habilidades para la resolución de conflictos y de la práctica de las mismas. Los acosadores y las acosadoras, porque descubren el verdadero poder que se supone solucionar problemas sin emplear la fuerza ni la intimidación. Las víctimas, porque están mejor capacitadas (“facultadas”) para buscar soluciones en lugar de ceder y renunciar. Su clase, porque se convierte en un lugar lleno de gente dispuesta a trabajar en colaboración.

            La resolución de conflictos no se aprende (ni se enseña) en un día. Si desea obtener los mejores resultados, probablemente querrá utilizar un programa de resolución de conflictos. Hay muchos disponibles; hable con el director o la directora de su centro y averigüe si su escuela tiene preferencia por alguno o ya ha seleccionado uno en particular.

            Nota: Las investigaciones realizadas muestran que los programas de resolución de conflictos funcionan. Los alumnos y las alumnas que no reciben formación de esa clase tienen mayores probabilidades de retraerse o de recurrir a la fuerza en las situaciones conflictivas. Los que sí aprenden a solucionar conflictos muestran una mayor inclinación a hacerles frente, a emplear la resolución de problemas para negociar soluciones… y a tener una actitud más positiva ante la escuela en general (Johnson y Johnson, 1996).

José María Rico 121-501. 5to. Piso Col. Del. Valle. C.P. 03100. México, D.F.

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