lunes, 11 de mayo de 2015

Conductas de promoción de salud: actividad física y deporte

            En general, son reconocidos los efectos benéficos que para la salud reportan la práctica del deporte para enaltecer las virtudes educativas-socializadoras tales como el afán de superación de metas y lucha ante el esfuerzo, la capacidad de cooperar y trabajar en equipo, fomentar valores y actitudes, maduración personal y de grupo, participación, empatía, etcétera.

            En cuanto a las distintas facetas de la actividad deportiva, el mayor volumen de investigación se ha centrado en competencias de alto rendimiento, individual y por equipos, así como en el deporte infantil y juvenil. De manera progresiva, se ha extendido a los agentes psicosociales que intervienen en el contexto deportivo, las diferencias sexuales y transculturales y a la actividad física, tanto recreativa como terapéutica. Asimismo, se han desarrollado trabajos centrados cada vez más en la práctica física y deportiva vía de inserción y ajuste social, y sus aplicaciones a la salud y el bienestar (Cantón, Sánchez-Gombau y Mayor, 1995; Cantón y Sánchez-Gombau, 1999; Sánchez-Gombau y Cantón, 1999).

            Como ocurre en otras áreas de la psicología, las orientaciones cognitivas sobresalen entre la diversidad de enfoques teóricos, a tal punto que es frecuente hablar de los procesos “cognitivo-motivacionales y afectivos” que intervienen en la conducta. Así pues, el cambio fundamental puede concretarse en la progresiva situación de los enfoques mecanicistas por las distintas teorías cognitivas, las cuales consideran a la persona como un agente que procesa activamente sus desempeños y logros.

            Respecto a los procesos emocionales, el interés ha sido mayor cuando se ha abordado su relación con comportamientos no deseables, como el abandono de la práctica o el deterioro del rendimiento competitivo, entre cuyas causas se destacan, como se ha dicho, emociones como ansiedad o los distintos tipos de miedos. En un sentido positivo se han estudiado variables emocionales como el disfrute o la diversión, especialmente en los niños y jóvenes; la búsqueda de sensaciones, con deportes de riesgo; y la experiencia de “flujo” que comporta sensaciones de control, relajación y bienestar, asociadas con especiales niveles de calidad en la ejecución. (Csikszentmithalyi, 1992).

Hospital Médica Sur: Puente de Piedra No. 150. Torre I Consultorio 430 4to. Piso Col. Toriello Guerra, Tlalpan. C.P. 14050. México, D.F. Tel. 5524-3051. terapiainfantilyjuvenil.blogspot.mx


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