miércoles, 13 de mayo de 2015

Conductas de promoción de salud: prevención de accidentes (2)

De acuerdo con Frías (2000), los accidentes pueden ser clasificados en:

1.     Domésticos. Son los más frecuentes, afectan a personas de distintas edades y sexo, y están relacionados con caídas, quemaduras, ahogamientos, intoxicaciones con alimentos y medicamentos, etc. Del total de accidentes, aproximadamente el 75% ocurre en el hogar. Los niños menores de cinco años son muy vulnerables, así como las mujeres posmenopáusicas a las quebraduras de pelvis (osteoporosis), y los ancianos en general a diversas enfermedades neurológicas, cardiovasculares, hipotensión arterial, etc. Es importante que se adopten conductas previsoras a fin de anticiparse a futuros accidentes en la casa (instalación de protecciones de ventanas, piscinas, escaleras, frascos de medicamentos con tapón de seguridad, almacenamiento de artículos de limpieza y desinfección lejos del alcance de los niños, equipos adecuados de calefacción, etcétera).
2.     Laborales. Los de este tipo afectan predominantemente a los adultos. Los más graves se registran en los sectores del transporte y la construcción.
3.     De tránsito. Éstos son los accidentes de mayor incidencia sobre los índices de mortalidad y de discapacidad, pues afectan a todos los grupos de edad, especialmente a los adolescentes y adultos jóvenes. Los varones, con independencia del grupos de edad, presentan tasas más elevadas de mortalidad que las mujeres, Además, en ambos sexos se registra un alto riesgo en la franja de edad comprendida entre los 15 y 24 años y en aquellas personas con una edad superior a los 65 años. Entre las causas personales más frecuentes de accidentes de tránsito se encuentran el consumo de alcohol, uso de ciertos medicamentos y droga (psicotrópicos, antihistamínicos, analgésicos, cocaína, marihuana, etc., velocidad de conducción, experiencia del conductor, fatiga, estrés, etc. Las medidas sancionadoras y el consejo de los profesionales de la salud acerca de evitar el consumo de alcohol y el asesoramiento sobre los efectos de ciertos fármacos sobre los procesos cognitivos y comportamentales, así como el rol de la práctica para un desempeño eficaz, reviste especial importancia en una campaña de prevención de accidentes. En cuanto a los factores de protección individual, el uso de cinturones de seguridad, casco protector y sillas de seguridad para niños, constituyen prácticas saludables para prevenir accidentes mortales o de graves lesiones. Por otra parte, ciertos factores ambientales, como cruces, pasos a desnivel, escasa calidad de las rutas, mala sincronización de semáforos, épocas de inconveniencia de los horarios en que se viaja (por ejemplo, días festivos, inicio o finalización de las vacaciones, viajes nocturnos) tienden a aumentar el riesgo de accidentes, por lo cual, una adecuada información acerca de cómo afrontar de manera alternativa dichas situaciones, resulta de capital importancia a los efectos de una efectiva prevención.
4.     Accidentes deportivos y recreativos. Éstos están relacionados con la práctica de ciertos deportes (rugby, futbol, hockey) y actividades recreativas de riesgo, que afectan, especialmente , a los adultos jóvenes (por ejemplo, juegos en parques de diversiones) (Oblitas, 2010).



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