Existen muchas maneras de educar a
un hijo, desde la más “retrogradas” hasta aquellas que parecen apoyar su
estabilidad y su fuerza. Existen muchas experiencias positivas que los padres
pueden transmitir a sus hijos, así como hay acontecimientos potencialmente
dañinos en el mundo exterior de los cuales todos los niños deberían estar
protegidos. Los niños nacen con ciertas cualidades, con cierto estilo y
tendencias, con ciertos elementos “dados”, su naturaleza se relacionará con la
educación que recibe de una manera única y a veces impredecible. Esta
interacción ocurre no solamente en el exterior sino también en el interior. Así,
no se trata sólo de la experiencia de una persona, sino de la manera en que
ésta asimila esa experiencia, la cual adquiere para ella un significado
psicológico.

“La incapacidad de adaptación
cuidadosamente calibrada de la madre, su fracaso en darle todo lo que necesita,
permite que su hijo... aprenda lentamente a tolerar sus frustraciones, a
adquirir un sentido de la realidad y aprender a conseguir lo que necesita por
sus propios medios”. (Winnicott 1964).
Hospital Médica Sur:
Puente de Piedra No. 150. Torre I Consultorio 430 4to. Piso
Col. Toriello Guerra,
Tlalpan. C.P. 14050. México, D.F.
Tel. 5524-3051. www.terapiainfantilyjuvenil.mx
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