jueves, 27 de febrero de 2014

Algunas diferencias entre la terapia psicoanalítica de niños y adolescentes en comparación con la de adultos

            Todos los seres humanos poseemos una vida interior; es decir, por dentro sentimos, pensamos y tratamos de adaptarnos a lo que nos exige la vida exterior, el mundo que nos rodea; pero conforme vamos creciendo y desarrollándonos, la forma para ir realizando esta adaptación va cambiando y en un principio es el juego aquel motor que posee un niño para poder dominar su realidad; así como posteriormente para el adolescente será la palabra.

            Es importante señalar la diferencia que existe entre lo que es psicoterapia psicoanalítica en niños y adolescentes a la de los adultos; aunque ambas terapias se manejan bajo principios psicoanalíticos en común, existen diferencias en cuanto a otras condiciones terapéuticas básicas. En la psicoterapia psicoanalítica de adultos su bien resultado se debe a la liberación de ciertas fuerzas básicas que normalmente están presentes en la estructura de la personalidad y que actúan espontáneamente a través del tratamiento para lograr la curación; mientras que, en la psicoterapia psicoanalítica de niños y adolescentes no se ha completado el desarrollo en los mismos y consecuentemente no se ha dado el carácter definitivo del individuo; de hecho, el paciente neurótico adulto anhela aquella “normalidad” que le ofrece las posibilidades de placer sexual y de éxitos profesionales; mientras que para el niño y el adolescente la “curación” no le causa placer ya que presupone adaptarse a una realidad desagradable, renunciar a una inmediata realización de sus deseos y a las gratificaciones secundarias (la ganancia fuera de lo que aparentemente obtengo).

            Los adultos poseen la capacidad de insight (capacidad de ver por dentro sus problemas) con respecto a sus anormalidades, mientras que los niños y algunos adolescentes no experimentan el mismo deseo de curarse, además que su relación con el terapeuta no es exclusiva, sino que incluye a los padres quiénes deben sustituir o complementar el yo y el superyó del niño en varios aspectos. Existen muchas más diferencias, pero con esto pretendo aclarar poco a poco el panorama del tratamiento en niños y adolescentes con respecto al de adultos. Podríamos concluir que la diferencia es fundamentalmente técnica y no de principios teóricos, ya que ambas se ajustan a los mismos postulados psicoanalíticos y conducen a los mismos resultados. El método de trabajo es distinto porque los estadios del desarrollo del niño nos ofrecen un material diferente en el cual trabajar. La psicoterapia de niños muestra repetidamente los significados que puede tener un simple juguete y sólo comprenderemos su significado si conocemos la conexión adicional y la situación terapéutica global en la que se ha producido. El juego en la psicoterapia cumple una función que es la de elaborar situaciones en las que existe una carga excesiva para el yo , y pueden volverse o ser traumáticas, además de cumplir una función catártica (de descarga) para que se logre la homeostasis (equilibrio interno) en el individuo.

            El juego es el medio por el cual el niño vence sus realidades dolorosas y domina miedos instintivos, proyectándolos al exterior en los juguetes; el juego revelará la actitud del niño hacia la realidad. Independientemente de las diferencias, todos los adultos poseemos algo de niños por lo que a veces también jugamos.


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