La agresividad es un recurso natural
de adaptación a un ambiente hostil que se desarrolló desde los más primitivos
tiempos y que constituye uno de los trasfondos emocionales de los mecanismos de
defensa. Por lo mismo, las manifestaciones de enojo y rechazo son reacciones
perfectamente normales ante circunstancias dañinas. Al principio de la vida del
ser humano, la agresividad y el rechazo son casi completamente automáticas, y
están regidas por el área límbica; pero poco a poco, según el ritmo del
desarrollo personal, van siendo controladas progresivamente por la corteza
cerebral, hasta convertirse en el hombre maduro, en emociones conscientemente
controladas.

Hospital Médica Sur:
Puente de Piedra No. 150. Torre I Consultorio 430 4to. Piso
Col. Toriello Guerra,
Tlalpan. C.P. 14050. México, D.F.
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