Puede entenderse que una habilidad
social es una estrategia de interrelación aprendida con una intención de
funcionalidad específica, es decir, que intenta lograr objetivos clarificados
previamente. Por ellos las habilidades sociales pueden mejorarse.
Por supuesto que pueden mejorarse
las habilidades de interacción social en los adolescentes. Para mejorar las
habilidades de interacción social del adolescente, es indispensable, en primer
lugar, localizar cuál o cuáles habilidades son las que presentan rezagos. Es
necesario apoyar al adolescente para superarlas, ya que las habilidades
sociales se interrelacionan, el rezago de una influye en el atraso de otras,
así como los logros en alguna influyen positivamente en los demás. Cuando el
rezago se prolonga, el adolescente puede llegar a un círculo vicioso de
ansiedad, insatisfacción y aislamiento.

Otra alternativa es proporcionarle
actividades especiales de educación psicosocial en la escuela, dirigidas por el
orientador. Lo probable es que las habilidades rezagadas no se hayan integrado
debido a inexistencia de oportunidades de formación. Localizado el rezago, el
orientador o el psicoterapeuta, auxiliados por los padres y maestros, pueden
promover las situaciones en las cuales los aprendizajes pueden ser adquiridos y
practicados. Paralelamente, corresponde definir muy claramente en que
consistirán esas habilidades y cuándo se puede decir que se han formado.
(Robles 2011).
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