viernes, 9 de mayo de 2014

Relaciones sanas vs. relaciones destructivas en los adolescentes (2)

            Los adolescentes, como todas las personas, manifiestan conductas tanto constructivas como destructivas, pero éstas pueden variar mucho tanto en las combinaciones como en las proporciones. Si el predominio es positivo se consideran combinaciones normales, pero si el predominio es destructivo, el caso se ubica en el terreno de la disfuncionalidad. Son rasgos de emocionalidad destructiva la prepotencia (“Yo puedo abusar e ti, sin que me pase nada”); la agresividad ofensiva (“eres un estúpido”); el cinismo (“no me importa lo que te pase”); la malevolencia (“tú serás siempre el culpable”; y otras dirigidas a vulnerar a los demás de la manera más insidiosa y grave posible. Cuando el adolescente comienza a practicar una emocionalidad destructiva, se está encaminando hacia la diseminación de malestar en sí mismo y en los otros.

            Todas las emociones tienen bases hereditarias, tanto las destructivas como las constructivas, debido a que el humano siempre ha tenido la necesidad tanto de enfrentar a otros como de ser solidario y afectuoso con ellos, Parecidos impulsos se encuentran en los animales, los cuales son capaces, por ejemplo, tanto de destruir a sus presas, como de proteger a sus hijos. (Robles, 2011).

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