viernes, 20 de septiembre de 2013

¿Qué relación hay entre psicoterapia y el cerebro en los jóvenes?

            Para mejorar los trastornos emocionales, la acción de la psicoterapia es la de contribuir a incrementar el control de los lóbulos prefrontales, sobre los elementos que configuran el sistema límbico. Éste último sistema madura de manera temprana, tanto en lo filogenético como en lo ontogenético, y es el que recoge desde la infancia, todos los impactos de la vida emocional.

            El sistema límbico es un sistema formado por varias estructuras cerebrales que gestionan respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales. Está relacionado con la memoria, atención, instintos sexuales, emociones (por ejemplo placer, miedo, agresividad), personalidad y la conducta. Está formado por partes del tálamo, hipotálamo, hipocampo, amígdala cerebral, cuerpo calloso, septo y mesencéfalo. El sistema límbico interacciona muy velozmente (y al parecer sin que necesiten mediar estructuras cerebrales superiores) con el sistema endócrino y el sistema nervioso autónomo.

            Los lóbulos prefrontales, en esta región cerebral está involucrada en la planificación de comportamientos cognitivamente complejos, en la expresión de la personalidad, en los procesos de toma de decisiones y en la adecuación del comportamiento social adecuado en cada momento. Se considera que la actividad fundamental de esta región cerebral es la coordinación de pensamientos y acciones de acuerdo con metas internas.


            La psicoterapia, al repasar los momentos críticos para el desarrollo, vividos desde los primeros años, estará consiguiendo comprensiones conscientes de lo que nos ocurre, y al trabajar para la consciencia estará haciendo funcionar a los lóbulos prefrontales, que como se sabe, son los directamente conectados con el sistema límbico. Dicho de otra manera: la predominancia inconsciente de las emociones disparadas por las reacciones límbicas, podrán ser entendidas y controladas mediante la psicoterapia, debido a la importancia que tiene el trabajo consciente, es decir, el realizado por los lóbulos prefrontales, De no realizarse el trabajo psicoterapéutico, lo probable es que el sujeto no llegue a entender lo que le pasa y sigan predominando en él las reacciones límbicas. Sin embargo puede suceder que el sujeto descubra por sí mismo algunas causalidades, pero ello ocurrirá de modo más lento, dificultoso e incompleto. (Robles, 2007).


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