lunes, 2 de septiembre de 2013

¿Qué es el periodo de la constancia objetal?

Ramírez (1987) menciona que en función del desarrollo emocional, el ser humano necesita desarrollar una diferenciación completa de 3 grandes áreas llamadas I. Placer-Displacer, II. Interno-Externo y III. Representación del Self-representación de Objeto (es decir, representación de sí mismo y representación de los demás). Para lograr estas diferenciaciones el sujeto debe pasar por una serie de periodos llamados 1-. Autoerotismo, 2-. Narcisismo Primario, 3-. Anaclisis, 4-. Narcisismo Secundario y 5-. Complejo de Edipo. (Freud).

5-. CONSTANCIA OBJETAL:

El período quinto, en el que todos están de acuerdo, implica:

a)     La consolidación de las estructuras intrapsíquicas, yo y superyó a través de identificaciones masivas con los objetos como una forma de solución de los conflictos edípicos.
b)    La formación de un mundo representacional, claramente delimitado donde las identificaciones, que en el concepto de Sandler (1962) son duplicaciones en la representación del self de una representación de objeto, no implican confusión de ningún tipo, pues la barrera entre ambas representaciones ha quedado consolidada.
c)     La formación de un amplio reservorio de energía neutralizada al servicio del yo, que garantiza el servicio eficiente de la represión y mecanismos aliados, así como la posibilidad de ampliación de los intereses del yo.
d)    La formación de ideales del self, ideales superyoicos y mantenimiento de la autoestima, a partir de la internalización trasmutadora de la energía libidinal narcisista que cargaba a los self objects y que ahora cumple su función desde dentro de la estructura.

Es pues este estadio el final de las interacciones primarias entre las relaciones de objeto y la formación de la estructura. Aquellos objetos que primero ignoramos, que luego confundimos, que después anhelamos y temimos y que al final internalizamos ya forman parte de nosotros, determinando parcialmente nuestra identidad; dotándonos de energía para la autonomía secundaria; y, constituyendo en alguna medida nuestros objetos de amor, que moldearán nuestra conducta de elección, y que también conservan, en alguna medida, su capacidad para tranquilizarnos y protegernos cuando nos sentimos solos, inseguros o poco amados. Y lo más importante es que al adquirir la individualidad, podemos tolerar mejor la tensión y la frustración, pues sabemos y sentimos que dentro de nosotros ya no estamos solos, nunca más.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario