martes, 23 de julio de 2013

La cultura del adolescente

            El adolescente es al mismo tiempo una persona y una cultura; es decir, es una “personalidad cultural”. La cultura no sólo caracteriza a los pueblos y a las naciones, también distingue a los hombres en función de su clase, su sexo o su edad. Por lo mismo, el adolescente no tiene una cultura; es una cultura. Una manera de vivir el mundo, de ver este mundo, de moverse en él.

            Es una cultura que debe entenderse como un sistema de ideas, de proyectos, de actitudes particulares que la distinguen de la “cultura adulta”. Una cultura en el sentido fuerte de modo de vida que trasciende las diferencias sociales o geográficas. Por eso es conveniente hablar de una cultura en singular, aunque en sus formas de expresión, no deja de tener múltiples dimensiones, debido entre otras cosas a su individualismo (Fize, 2007). 
  

            De tal forma que podemos hablar de un adolescent way of life. De una “Internacional” de la adolescencia social y cultural. “Las comunicaciones –observa Edgar Morin—se multiplican entre adolescentes portadores de las mismas aspiraciones, de la misma cultura cosmopolita, de los mismos códigos” (Terre-patrie, 1993).

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