viernes, 30 de agosto de 2013

¿Qué es el periodo de narcisismo secundario?

Ramírez (1987) menciona que en función del desarrollo emocional, el ser humano necesita desarrollar una diferenciación completa de 3 grandes áreas llamadas I. Placer-Displacer, II. Interno-Externo y III. Representación del Self-representación de Objeto (es decir, representación de sí mismo y representación de los demás). Para lograr estas diferenciaciones el sujeto debe pasar por una serie de periodos llamados 1-. Autoerotismo, 2-. Narcisismo Primario, 3-. Anaclisis, 4-. Narcisismo Secundario y 5-. Complejo de Edipo. (Freud).

4-. NARCISISMO SECUNDARIO:

El narcisismo secundario como concepto fue utilizado por Freud en 1914 para connotar un fenómeno patológico: La retirada de catexis de objeto y su retorno al yo para formar una realidad restitutiva, característica de los cuadros psicóticos (Freud, 1914).
Naturalmente, el concepto evolucionó, sobre todo a partir de 1923, cuando Freud conceptualiza que el carácter del yo se forma de los precipitados resultantes de la retirada de las catexias de los objetos y su ulterior depósito en el yo; que esto era un fenómeno normal al que se llama identificación, y que probablemente es la manera principal como el yo se hace de energías instintuales neutralizadas al ligarse a la representación del objeto abandonado. Y la explicación psicoanalítica de la esquizofrenia se dirigió más hacia la hipótesis económica haciendo resaltar la poca capacidad de neutralización de estos pacientes, como lo señala Hartmann (1950). 

Así, el narcisismo secundario, se coloca como el período de las internalizaciones en forma de mecanismos de identificación que permiten el crecimiento de la estructura del yo. Estando ya en el período de separación-individuación, al entrar al período de práctica y superada la subfase de separación, al niño se le presenta la oportunidad de recobrar la omnipotencia cedida al objeto a partir de sus logros en la fase de práctica, apoyados éstos por el creciente dominio de sus funciones de autonomía primaria y por la adquisición de la magia del lenguaje. Aquí se presenta el tercer organizador de Spitz: “la comunicación semántica” que tiene como indicador el no, Esta respuesta está denotando dos fenómenos muy importantes: El primero es la afirmación de la autonomía, que es tanto como decir que el niño ya sabe que él es él, y no una parte de otra cosa; y el segundo es que al recurrir a un gesto verbal, está demostrando una capacidad de control interno, que presupone que las internalizaciones están ya operando.


En este momento la omnipotencia de nuevo llega a su cúspide y el niño se encuentra en el romance con el mundo, su individuación progresa a pasos acrecentados, y sin embargo, el mundo no siempre es parte de su omnipotencia y esto precipita la crisis de reaproximación, tan bien descrita por Mahler. Esta es la última gran crisis de la primera infancia, donde, ante la amenaza de que el mundo y sus propios impulsos hacen sobre la estructura del niño, le llevan a buscar la solidez del regazo materno, en búsqueda de una confirmación de su valor, de un principio de su autoestima que al serle confirmada se internaliza y prepara al niño al logro de nuestro quinto período.

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